Después de las tormentas
#YoMacho
Otra masculinidad
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El cuerpo no es solo el primer elemento de la percepción de la realidad, sino uno de los más importantes en la representación del género. Para el caso, de la masculinidad. El fotógrafo Daniel Hernández reflexiona en este ensayo visual -a partir de su archivo personal-, sobre la sensibilidad, la belleza y las formas en que vemos y vivimos el cuerpo desde las masculinidades.


Desde que comencé mi carrera como fotógrafo, he resistido a cosas que considero injustas o trilladas, y a estereotipos sociales que considero equivocados, atrasados o abusivos. La concepción de los roles sociales de hombres y mujeres es uno de ellos. Desde joven detesté la utilización del cuerpo femenino como señuelo para vender cualquier cosa y su percepción como un simple objeto. Por eso, y por gusto personal, decidí enfocarme en el cuerpo masculino visto desde otro punto de vista y, en todo caso, dándole el mismo trato que al femenino como una forma de justicia estética. Tomando como premisa dejar de concebirlo como algo intocable, duro, insensible o tabú. Las curvas, lo sensual, lo frágil, son atributos que normalmente no se le asocian. En más de una oportunidad he sido tachado de representarlo de una manera poco masculina o afeminada. Me pregunto ¿cuál será la forma masculina oficial? ¿Dónde estarán escritas las normas para representar la masculinidad? Si estas existen, hay que cambiarlas. En las obras que escogí para este texto muestro desde la necesidad de aferrarse a la propia (fálica) masculinidad, hasta actitudes suaves, fluidas y provocativas no asociadas tradicionalmente con lo masculino. Considero que lo más importante es seguir mi impulso estético, sentirme bien dentro de mi piel haciéndolo, y promover que otros hagan lo mismo. Sin remordimiento y siendo cada quien como quiera. Mi medio de expresión es el desnudo, el cual considero el estado más democrático del cuerpo humano: sin ropa, todos somos iguales, he dicho siempre. Decidir que hacemos con el cuerpo debe ser algo personal, y no una prerrogativa de la sociedad, impuesta por “designios superiores” y que termina conviertiéndose en una forma de represión colectiva. Los prejuicios respecto al cuerpo, la orientación sexual y a la manera como nos representamos, no constituyen una idea universalmente compartida, mientras que la estética, la libertad y la sensualidad sí. Me guio por instintos y promuevo una apreciación del cuerpo masculino lejos de la necesidad de poder, distancia emocional y violencia, asociados con la masculinidad. Participo en la lucha por la libre expresión en el arte y en la vida. Daniel Hernández-Salazar. Noviembre 2020.

Vaquera. Hotel Tranquilidad. Guatemala. 1997.
Tritón tomando sol. Baja Verapaz, Guatemala. 2019.
Javier. San Salvador se re(v)bela. 2018.
Gabriel. Guatemala se re(v)bela. 2015.
Gael. 2017.
Ecce Homo. 1993. Imagen titular de la exposición del mismo nombre. Primera realizada sobre el tema del desnudo masculino en Guatemala.
Deus ex machina. 2000.
Derriere. Ecce Homo. 1995.
Alzado. Frank en Livingston.
Fuego en la oscuridad II. 1990.
Daniel Hernández-Salazar, Fotógrafo. Guatemala se re(v)bela. 2015.
Catedral de hierro. 1996.

[Te puede interesar: #YoMacho: Los hombres no lloran. Una serie podcast sobre la masculinidad en Guatemala.]


Daniel Hernández Salazar (Guatemala, 1956)

Fotógrafo, Artista, Activista de Derechos Humanos. Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia. El interés de Daniel Hernández-Salazar por la fotografía inicio en su niñéz, para convirtirse en pasión cuando estudió arquitectura. Durante la guerra civil de Guatemala en los años 80’s, trabajó como reportero gráfico para las agencias internacionales AFP, Reuters y AP. Actualmente se desempeña como fotógrafo independiente, centrando su interés en el retrato, el desnudo y la memoria histórica. Aunque domina las técnicas y equipos digitales, nunca ha abandonado la práctica de la fotografía analógica tradicional y de revelado en cuarto oscuro. Su obra ha sido presentada en más de 30 exposiciones individuales y más de 40 colectivas en Norte, Centro y Sur América, Europa, Japón y Corea. Por su labor artística en servicio de los Derechos Humanos, recibió en 1998 el Premio Humanitas Jonathan Mann de la Asociación Internacional de Médicos en el cuidado del SIDA, y en 2005 fue nombrado caballero de la Orden de las Artes y las Letras por el Gobierno francés, y luego ascendido al grado de Oficial en 2017. Su trabajo ha sido publicado en dos antologías personales por la editorial Kage Shobo, (Tokio, 2006) y la de la Universidad de Texas (Austin, 2007). Además aparece en publicaciones académicas, de arte y noticiosas incluyendo el Blog del New York Times LENS, y las Revistas Harper’s y 6 mois, entre otras. Desde 2012 Noviembre, su obra está incluida en la colección permanente del Museo del Holocausto y Derechos Humanos Kazerne Dossin en Mechelen, Bélgica. Én septiembre de 2014, Hernández-Salazar fue nombrado curador y diseñador de su propia exposición titulada Genocidio descartado, Guatemala una tragedia silenciada, presentada en ese museo, hasta hasta marzo 2015. Actualmente trabaja en su propuesta “se re(v)bela” la cual desarrolló y presentó en Guatemala en 2016, Quetzaltenango en 2017 y en San Salvador en 2018. Además, inspirado por la pandemia del Coronavirus, desarrolla una serie titulada Ciudad desierta, al tiempo que prosigue su trabajo acerca del cuerpo y la memoria.


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