Después de las tormentas
#COVID19
Quince desinformaciones de Rodrigo Polo sobre el coronavirus
Por:

En redes sociales se hizo viral un video del usuario de internet Rodrigo Polo en el que da una serie de desinformaciones acerca de la transmisión del coronavirus, el tratamiento para la COVID-19, los contagios, la mortalidad y el encierro. También menciona uno de los bulos que circulan sobre Bill Gates. En Fáctica verificamos algunas de sus afirmaciones.


[Suscríbete a El Correo de Ocote para no perderte nuestras historias]

El usuario de internet Rodrigo Polo compartió en sus redes sociales un video en el que cuestiona las medidas de confinamiento tomadas por el coronavirus. Para respaldar sus opiniones emite una serie de declaraciones relacionadas a la pandemia de la COVID-19. El vídeo tenía al 17 de junio más de 100 mil reproducciones.

A pesar de que no hemos verificado todo el contenido, hemos calificado este video como bulo dado que contiene una serie de afirmaciones centradas en datos falsos o información engañosa -que incluye algunos datos verdaderos, pero manipulados con datos falsos- que desinforma a quienes la reciben. Aquí el método Fáctica de verificación.

Sobre la transmisión del virus

“Si usted no tiene una casa que esté totalmente sellada, con un sistema de aire filtrado y provisiones para tres o cuatro meses o el año que quiere dejar Asturias cerrado el país, ¿cómo entonces no se va a infectar?”

El coronavirus SARS-CoV-2 se contagia por contacto persona a persona (a través de gotículas respiratorias, al hablar, toser, estornudar…) o por contacto con superficies (las gotículas caen en superficies que una persona puede tocar y luego pasar a sus ojos, boca o nariz). Que una casa esté “totalmente sellada”, según la información con la que se cuenta actualmente, no influye en los contagios.

“Eso es totalmente falso. El virus no se esparce con oleadas de aire”, explica el infectólogo pediatra del Hospital San Juan de Dios, de la Ciudad de Guatemala, Carlos Grazioso Aragón, quien además forma parte de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas (AGEI). Explica que incluso al convivir con una persona contagiada, aunque es complejo, es posible reducir los riesgos a pesar de no tener una casa sellada y con un sistema de aire filtrado. “Si es posible que las personas estén aisladas en diferentes cuartos y cumplen con la higiene recomendada, el riesgo de contraer el virus, disminuye”, explica.

Hay expertos que sí recomiendan que se ventilen los espacios frecuentemente, pero no sería necesario un sistema de aire filtrado.

Edwin Asturias, epidemiólogo al frente de la Comisión presidencial de atención a la emergencia del Covid-19, Coprecovid, no ha declarado,  hasta ahora, que tenga la intención de recomendar que cierre el país durante un año como afirma Polo en el video.

“En Italia, los niños se infectaron en los colegios. Ponen la cuarentena, esos niños se encierran en la casa, comparten el mismo aire y todo el mundo se infectó. ¿De qué sirvió la cuarentena?”

Como explicamos, el SARS-CoV-2 es un virus que se transmite por contacto entre personas o por el contacto con superficies, no por compartir el mismo aire, como se afirma en el video.

Según nos muestran los datos, la COVID-19 se manifiesta en menor medida en niños y personas jóvenes, que pueden contagiarse y ser portadoras asintomáticas del SARS-CoV-2.

Por este motivo se cerraron las escuelas, institutos y universidades: para evitar contagios que no se pudieran identificar y lograr disminuir el riesgo de transmisiones comunitarias.

Grazioso asegura que el objetivo de la cuarentena era “que los contagios no explotaran como poporopos en una olla al fuego”. Asegura que la capacidad de los hospitales no se desborda precisamente porque las personas se aíslan y previenen el contagio.

Respecto a la necesidad del aislamiento físico y la situación en Guatemala, Grazioso afirma: “La gente debe cumplir su cuarentena porque ya no hay espacios para pacientes graves en los hospitales”.

Esta semana, después del reciente rebrote en China, volvieron a cerrarse las escuelas y universidades del país asiático.

“En Guatemala la gente ha roto la cuarentena por necesidad de trabajo, desesperación psicológica o porque no quieren seguir las disposiciones. Esos 400 casos diarios no reflejan lo que sucede. Lo que no queríamos que pasara, como pasó en ciudades como Guayaquil, Madrid o Nueva York, podría pasar aquí. Estamos ante un abismo”, asegura Grazioso.

“(En Suecia dijeron:) si no cerramos, estos muertos vamos a tener, si cerramos, vamos a tener estos muertos… y resulta ser que meses después, que ya pasó la pandemia, fue esto de muertos. (dibuja una gráfica con sus manos para explicar que Suecia terminó con menos muertos de los que pensaba)”.

Al inicio de la pandemia, cuando varios lugares de Europa confinaban obligatoriamente a sus habitantes, Suecia fue uno de los países que optó por una estrategia de no restricciones a su población. Aun así, el gobierno sueco sí cerró las fronteras del país.

No encontramos ninguna declaración de las autoridades de Suecia en la que aseguraran que esperaban una cifra concreta de fallecidos si confinaban o no a su población.

Lo que sí sabemos es que a mediados de mayo, Suecia pasó a ser el quinto país del mundo con más muertes con coronavirus por 100 mil habitantes.

En la primera semana de junio, con las cifras de fallecimientos al alza y con una de las tasas de muertes a causa de la COVID-19 más altas del mundo, Anders Tegnell, epidemiólogo sueco encargado de la crisis del coronavirus, admitió que debieron haber implementado más restricciones desde el inicio.

Sobre el uso de mascarillas

“¿Cuál es la justificación de que una mascarilla N95 que se utiliza por doctores para no contagiar a la persona que están operando nos va a proteger si esa babosada de virus es más pequeña y pasa por esas mascarillas?”

Las mascarillas N95 a las que se refiere el creador del video son de los protectores que más se utilizan en el ámbito de salud en Estados Unidos. Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), “a diferencia de las mascarillas quirúrgicas, estos respiradores están diseñados específicamente para proporcionar protección respiratoria al crear un sello hermético contra la piel y no permitir que pasen partículas que se encuentran en el aire, entre ellas, patógenos. La designación N95 indica que el respirador filtra al menos el 95% de las partículas que se encuentran en el aire”.

“Esta historia ya se discutió bastante. Es cierto que algunas mascarillas son mejores que otras, pero aunque se tenga una mascarilla de tela funciona porque no se esparce el virus”, dice Grazioso respecto a que en Guatemala el uso de mascarilla no solo es de beneficio para la ciudadanía, sino una obligación dictada por el gobierno.

La Organización Mundial de la Salud, ha recomendado el uso racional de protección sanitaria (como la N95) para evitar el desabastecimiento del personal sanitario, al que sí recomienda el uso de la N95. Lo que es importante a la hora de comprar y utilizar estas mascarillas (y cualquier otro tipo de protección) es que estas estén homologadas y cumplan con la normativa vigente.

En el caso de las N95 esa homologación debe haber sido aprobada por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos, conocido como NIOSH. Puedes conocer las recomendaciones de los CDC para adquirir este tipo de mascarillas en esta web.

Además, en esta publicación de Maldita.es puedes revisar qué pasos seguir para saber si una mascarilla de otros tipos cumple o no con las normativas.

“Hay varios estudios, y si hay estudios científicos que demuestran que las personas sanas se pongan a usar estas mascarillas causan más problemas que soluciones”

Como explicamos en esta verificación, la hipoxia es un “estado que presenta un organismo viviente sometido a un régimen respiratorio con déficit de oxígeno”. Se le define como una condición en la que, por diversas causas, los tejidos del organismo no reciben suficiente oxígeno.

Carlos Grazioso afirmó entonces que “es muy difícil que una persona sana, que utiliza mascarilla, tenga esta complicación. Podría existir alguna molestia en personas con problemas respiratorios previos, que utilicen mascarillas como la N95 por tiempos prolongados, debido al sellado que tienen para el paso del aire”.

Pero no hallamos evidencia científica de que el uso de mascarilla tenga efectos nocivos en la salud.

[Lee también: ¡Bulo! El uso prolongado de la mascarilla no produce hipoxia]

Sobre el tratamiento para la COVID-19

“(El virus) entra a los pulmones, donde su código se mete a las células y empieza a ser replicado. (…) Nuestro sistema inmunológico, al no saber con qué está lidiando, reacciona con inflamación (…) ¿Cuál es la solución si vemos inflamación? Antiinflamatorios. ¿Por qué nadie lo hizo? Ah, es que la OMS… Son unos cobardes. Si veo inflamación, la desinflamo”.

“¿Qué más hace el virus? Puede producir trombosis en algunos pacientes. Ahí hay aspirina”.

“¿Qué más? Infección, porque te debilita y puede que una bacteria sea daño colateral. Ok, antibióticos”.

“Si ya tenemos un tratamiento que ha funcionado, ¿por qué seguimos con la tontera de que ‘encerrémonos todos’?”

Los antiinflamatorios, las aspirinas y los antibióticos no sirve para curar la COVID-19. Esto ya ha sido desmentido por verificadores como Newtral, en España, que explicaron en esta publicación que no hay pruebas de que medicamentos puedan prevenir o curar la COVID-19.

Según la Organización Mundial de la Salud, los antibióticos, antiinflamatorios o anticoagulantes “sólo sirven para paliar efectos o síntomas derivados de esta enfermedad, no como “cura” del COVID-19”, explican en Newtral. Para aliviar algunos síntomas de enfermos leves, la OMS ha recomendado la prescripción del paracetamol (acetaminofén); sin embargo, la insistencia de los profesionales es siempre consultar al personal de salud para que evalúe el historial médico de cada paciente.

Además, “los antibióticos son para combatir. No son para cualquier paciente. Se necesita que haya un médico que diagnostique. El medicamento que salió para ayudar a las personas que requieren ventilador (dexametasona) puede ayudar, pero igual deben ser guiados por profesionales”, puntualiza Grazioso.

Sobre este medicamento, la diputada y exministra de Salud de Guatemala, Lucrecia Hernández Mack ha declarado que podría ayudar a casos moderados y severos, no para casos leves. Aseguró a través de un tuit que “no es para automedicarse en casa”.

Sobre los contagios y la mortalidad

“Resulta ser que en sí el coronavirus no mata. A personas sanas no las mata. Son las comorbilidades”.

Desde las primeras semanas de la pandemia se confirmó que en varios países se registró que personas que no tenían patologías previas y fuera de los grupos de edad en riesgo fallecieron después de desarrollar la COVID-19. La Organización Mundial de la Salud advirtió que el coronavirus no sólo mataba a personas mayores, como se sospechó en un inicio.

Según este análisis de eldiario.es sobre los perfiles de las personas ingresadas en las unidades de cuidados intensivos en España durante las primeras semanas de la pandemia, el 74% tenían alguna patología previa.

“Aún con los protocolos de la OMS, el 97% de las personas no necesitan cuidados intensivos”.

Según se ha registrado en países que llevan meses lidiando con la COVID-19, dependiendo de las condiciones de los mismos, entre el 5% y el 10% de los pacientes contagiados necesitan un respirador. Es decir, que la cifra es mayor al 3% que se indica en el video. Aun así, este porcentaje va a depender del número de pruebas que se realicen para identificar a personas contagiadas por COVID-19.

“Supongamos que los números sean ciertos, hagamos la interpolación a los números junto con toda la población. 0.003% y por eso vamos a destruir la economía de tantas personas”.

En el video no se especifica a qué se refiere la cifra de 0.003%. Si se hace un cálculo del porcentaje de personas fallecidas por COVID-19 según los registros del gobierno en función a la población total del último censo, efectivamente, hablamos de un 0.0028%.

Este tipo de cálculos no suelen hacerse tomando en cuenta el porcentaje, sino la tasa de mortalidad por cada cierto número de habitantes. Para Guatemala, según los datos a los que tenemos acceso, estaríamos hablando de 28 muertes por millón de habitantes.

En todo caso, hay que tomar en cuenta que, por la falta de información brindada por el gobierno,  desconocemos cómo se están registrando las muertes en Guatemala. No sabemos si se toman como muerte por COVID-19 a todas las personas que fallecen con la enfermedad o si se descarta a aquellas que tenían patologías previas, o si el Inacif realiza pruebas a personas ya fallecidas en sus casas o en la vía pública. El 5 de junio, el Ministerio reconoció que debido a fallas técnicas no había registrado 38 fallecidos.

Además, a pesar de que el Ministerio de Salud aseguró que haría 5 mil pruebas diarias para detectar la COVID-19, la realidad es que en la última semana se hicieron menos de 2 mil pruebas por día. Según la OMS y la información que se maneja en otros países, lo recomendable es realizar al menos 6 mil pruebas por millón de habitantes. Por lo que los datos no son precisos para afirmar la cifra de letalidad de la enfermedad.

“Como médico, privilegio la vida. La naturaleza es superior al desarrollo económico. Quisiéramos que los medicamentos fueran inmediatos. Aunque hay posibilidad de tener vacuna en un año y ya conozcamos cómo funciona el virus, estamos acostumbrados a dar clic y que así se solucionen las cosas. Este no es el caso”, analiza Grazioso.

Sobre el encierro

“Guatemala es uno de los países con la cuarentena más larga”

Alejandro Giammattei, presidente del Gobierno, decretó un estado de calamidad en Guatemala el 6 de marzo. El 14 suspendió las clases y prohibió reuniones de más de 100 personas y el 16 cerró las fronteras. Las fechas coinciden con las de otros países de América Latina.

Sin embargo, como puede observarse en este comparativo elaborado por LatamChequea, Guatemala tomó medidas más laxas que otros países. Por ejemplo, en Argentina se implantó un distanciamiento social, preventivo y obligatorio, del 20 de marzo al 28 de junio. Otros países como Colombia y El Salvador impusieron una cuarentena obligatoria.

España, que declaró un estado de alarma el 16 de marzo, dispuso que la circulación de personas se realizaría individualmente y se limitaría a actividades de primera necesidad (compra de alimentos o medicamentos, asistencia a centros sanitarios o cuidado de personas vulnerables).

En España, las medidas se fueron endureciendo a partir de que se registraron más casos: se establecieron restricciones laborales y se suspendieron actividades no esenciales (aunque se estableció que las personas que no fueran a trabajar continuarían recibiendo un salario).

El informe de movilidad de Google da algunas pistas sobre las medidas tomadas en Guatemala. Al 8 de mayo, como publicamos en el informe de LatamChequea, la movilidad al lugar de trabajo en Guatemala se había reducido en -48%, ocupando el puesto 11 de los 18 analizados. Sin embargo, el último informe de Google muestra cómo las medidas de distanciamiento y de cese de actividades se han ablandado, muestra un índice de movilidad de -38%.

El infectólogo pediatra del Hospital San Juan de Dios concluye: “a la gente que diga que no cree en la cuarentena, que prefiere la reactivación económica o asegura que el virus es tan pequeño que igual atraviesa la mascarilla, le invito a que vengan a los hospitales públicos a conocer la realidad de la salud y por qué es necesario priorizar la vida”.

“Lean en los primeros tres, cuatro párrafos de la Constitución. ¿Dónde ahí dice que el gobierno tiene que interceder en temas de salud? Porque entiendo, un terremoto, un huracán, va. Pero todo un país encerrado”.

En los primeros tres o cuatro párrafos de la Constitución no hay información de que el gobierno tenga que interceder en temas de salud, pero en el en el artículo 138 se habla de la limitación de derechos constitucionales en caso de invasión del territorio, de perturbación grave de la paz, de actividades contra la seguridad del Estado o de calamidad pública.

En este artículo se explica que durante un estado de calamidad se aplicarán las disposiciones de la Ley de Orden Público.

En el artículo 14 de la Ley de Orden Público se explica que “el estado de calamidad pública podrá ser decretado por el Ejecutivo para evitar en lo posible los daños de cualquier calamidad que azote al país o a determinada región, así como para evitar o reducir sus efectos”. Entre las potestades que tiene el presidente del Gobierno están limitar el derecho de locomoción, limitar la circulación de vehículos o impedir la salida o entrada de personas en la zona afectada.

Sobre Bill Gates

“¿No les parece un poquito curioso que Bill Gates quiera vendernos un sistema de identificación global en el proyecto ID 2020?”

En los últimos días circuló una serie de bulos sobre Bill Gates y el coronavirus. Estos ya han sido desmentidos por varios medios de comunicación. Esta publicación de Maldita.es recoge algunos de ellos.

El sistema de identificación global del proyecto ID2020 que se menciona en el video de Polo surgió de otro video viral en la que se hace un supuesto “Análisis al proyecto ID2020”, como explican en esta verificación de Animal Político.

En este video viral se asegura que la alianza ID2020 fue creada para que las personas estemos registradas. Según dicen, por este motivo se creó el SARS-CoV-2, ya que a través de una vacuna obligatoria se implantaría un microchip de control.

ID2020 o Digital Identity Alliance es una organización financiada por fundaciones y patrocinadores (entre ellos Bill Gates) que subvenciona proyectos de investigación para la aplicación de identidades digitales.

Snopes, un portal de verificación, hizo esta publicación en la que se desmiente que Gates busca implantar microchips a la población junto con la coalición ID2020 utilizando una vacuna contra la COVID-19.

“Desde un punto de vista fáctico, Gates nunca ha propuesto ni financiado la investigación sobre el desarrollo de una vacuna, para COVID-19 o cualquier otra enfermedad, que incluya la inyección de un dispositivo que pueda rastrear activamente su ubicación, monitorear cualquier cosa que esté haciendo, o controlarte”, explican en la verificación.

“La Fundación Bill y Melinda Gates financió un estudio piloto realizado por investigadores del MIT y la Universidad de Rice sobre un posible dispositivo de administración de vacunas que podría impartir una marca invisible detectable por un teléfono inteligente —continúa la publicación—. Este estudio fue teórico, la tecnología descrita fue pasiva y el dispositivo no pudo realizar ningún tipo de seguimiento o monitoreo”.

Aun así, explican, parte las informaciones que circulan acerca que Gates tiene diseños de rastreo a través de vacunas mezcla la existencia de este estudio piloto con el concepto de identidad digital: “La premisa básica detrás de una identidad digital (o descentralizada) en el contexto del trabajo de Gates es simple: implicaría algún tipo de almacenamiento en la nube de documentos médicos o de identificación personal accesibles solo con el consentimiento del propietario pero disponibles en cualquier lugar del mundo”, indica Snopes.

“Ese concepto, cuyos desafíos científicos centrales se encuentran en el ámbito del cifrado y las cadenas de bloques, no tiene nada que ver con nada inyectado en el cuerpo. A pesar de esto, los teóricos de la conspiración utilizan falsamente el apoyo de Gates para las iniciativas de identidad digital como evidencia de sus intenciones de construir un estado de vigilancia habilitado para vacunas”, concluye.

[¿Extrañas recibir correspondencia? ¡Suscríbete a El Correo de Ocote! para hallar nuevas formas para ver y reflexionar sobre la realidad.]

TE PUEDE INTERESAR

Subir
La realidad
de maneras diversas,
directo a tu buzón.

 

La realidad
de maneras diversas,
directo a tu buzón.