Después de las tormentas
Guiones Radio Ocote
Espejo roto: el drama de las adopciones irregulares en Guatemala
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En los años ochenta y noventa en Guatemala, durante los años más sangrientos del conflicto armado interno, miles de niños y niñas fueron enviados al extranjero. En procesos de adopción sin regulación que permitieron que cientos de pequeños fueran robados, entregados sin verificar que tuvieran familia y, en algunos casos, comprados a sus padres aprovechando la desesperación de la pobreza. Redes dedicadas a lucrar con la vida de los niños. Ahora, décadas después, esos niños se preguntan por sus orígenes, buscan respuestas y a su familia biológica. Quieren desenredar el misterio de su adopción y hallar su propia identidad.


[El audio del episodio lo encuentras aquí]

Narración: En los años ochenta y noventa en Guatemala, en la turística Antigua Guatemala o en los vestíbulos de los hoteles de la capital, como el Camino Real y El Dorado, no era extraño ver esta escena:

Hombres y mujeres de tez blanca, extranjeros, cargando en brazos o llevando en sus carruajes a bebés cuyo fenotipo no se asemejaba al de ellos. Para todos era usual la escena de los padres extranjeros que venían a buscar a sus hijos adoptivos. Entre 1980 y principio de los dos mil, Guatemala fue uno de los principales exportadores de niños del mundo. Fue años después que se empezó a señalar a aquel flujo de menores como adopciones irregulares e incluso fueron tipificados como delitos. Redes de adopciones que lucraron por el deseo por la paternidad y se aprovecharon de un sistema permisivo.

Soy Melisa Rabanales de Agencia Ocote y estas son algunas de las historias de quienes fueron víctimas de las adopciones irregulares y del tráfico de personas. Veinte años después cientos de jóvenes vuelven a Guatemala en busca de sus raíces; buscan encajar las piezas de un espejo que se rompió cuando fueron separados de sus familias biológicas.

En medio de una guerra, en un país pobre con instituciones débiles, corruptas y una legislación con grandes vacíos, Guatemala era el paraíso perfecto para parejas europeas o norteamericanas que querían adoptar niños y niñas de manera fácil y rápida. La hoy desaparecida Comisión contra la Impunidad de Guatemala, reportó que entre 1977 y 2007, momento en que fue aprobada La Ley de Adopciones, el 95% de menores adoptados fueron llevados a otro país.

Era, literalmente, un mercado de humanos.

A medida que crecía la demanda, también debía incrementar la oferta, o en este caso: la obtención de bebés. Aunque no hay cifras exactas, las investigaciones y las pesquisas individuales de las víctimas revelan que son miles de los niños y niñas que fueron víctimas de redes de trata, lideradas por abogados y abogadas que se dedicaban al negocio de las adopciones, porque hay que decirlo, era un negocio. Algunos fueron robados de sus padres. Otros fueron llevados cuando sobrevivían de las masacres que cometía el ejército, sin verificar si había familia sobreviviente. Y otros más, venían de mujeres que entregaban a sus niños con engaños o desesperadas de la pobreza. Antes del 2007 el Estado permitía y era también cómplice, como lo explica uno de los protagonistas de este episodio. Lo único que se requería para tramitar una adopción era una escritura pública elaborada por un abogado. Nada más.

Ella es Mariela. Ella fue adoptada por una familia belga. Su vida parecía bastante normal hasta que un día decidió recuperar su historia y buscar a su madre biológica.

Mariela Sifontes: Yo vivo en Bélgica, pero yo he nacido aquí en Guatemala en el 86, durante el conflicto armado interno, pero no soy una sobreviviente, solo he nacido durante el conflicto armado. Yo me fui de Guate en el 87, cuando yo estuve 11 meses, sobre la adopción internacional con una organización en Bélgica y una mujer aquí en Guatemala también, una mujer muy cerca del gobierno antes. Yo tenía una infancia muy bien, vacaciones con mis padres, una vida normal. Pero a los catorce, quince años, yo pregunto a mi mamá, yo quiero saber quién es mi madre biológica, yo quiero saber por qué yo soy adoptada, por que la situación es así. Mi mamá me dice: ok bueno, yo tengo tu caso, yo tengo la papelería, pero antes yo no puedo leer en español, no puedo entender nada. Solo yo vi que yo tengo un problema en mi papelería con las fechas, un problema de cronología. A los 18 años yo iba a decir ok, bueno, yo estoy lista para la búsqueda de mi familia, pero en Bélgica no sabía cómo y con quién, quién puede ayudarme o apoyarme a encontrar a mi madre. A 24 años, yo tengo mi hija y cuando ella nació, es una revolución interior para una mujer pero también para una persona adoptada, y las preguntas sobre la adopción, sobre la maternidad, sobre todo eso, es muy importante. Yo quiero buscar a mi madre en ese momento.

Narración: Mariela comienza en diciembre de 2017 la búsqueda de su madre biológica a través de Facebook. Pero al mismo tiempo, y desubicada por las inconsistencias cronológicas en los papeles de su adopción, empieza a buscar los nombres que aparecían en los escasos documentos que tenía. Buscaba a Ofelia de Gamas; una mujer que aparece como testigo en su escritura de adopción. Y es así como Mariela llega a un reportaje del periodista Sebastián Escalón, publicado en Plaza Pública en el 2013, donde se describe cómo funcionaba la red de adopciones liderada por el ahora ex candidato presidencial Edmond Mullet, y donde aparecía Ofelia de Gamas como una de las principales operadoras de la red.

Esta mujer es un personaje clave en varios de los casos de adopciones irregulares y tráficos de niños en el país. De Gamas era cuñada del jefe de estado de Guatemala, Oscar Mejía Víctores. Pavel Vega es otro de los periodistas que investiga el tema, un caso en específico. Prepara un libro para el que ha entrevistado a adoptados, especialistas, incluso viajó a Europa, rastreando su historia. Pavel nos explica cuál fue el contexto en el que ocurría el tráfico de niños.

 

Pavel Vega: Entonces recordemos que hay como tres etapas de la época más cruenta de la guerra, del 78 al 85. Del 78 al 80, o del 77 podemos decir, con Lucas, había una represión más urbana. A partir del 80 al 83 es una represión mucho más rural y ahí es donde se dan la mayoría de masacres en las aldeas. Y en el 83 vuelve otra vez a la represión urbana a estudiantes, sindicalistas, era del 78 al 80. Es decir, también había estructuras también.

Narración: El periodista nos cuenta, sobre ese nombre que Mariela buscaba, Ofelia de Gamas.

Pavel Vega: Ofelia de Gamas hasta lo que yo tengo entendido tenía distintos roles. Uno, creo yo que el principal era el vínculo entre Guatemala y Bélgica, al menos en el caso que yo estoy investigando. Ya vimos, en otras investigaciones que también era en Canadá. Ella era no sé si amiga o qué, pero era el vínculo de Michelle Buck que era la representante de esta organización en Bélgica. Entonces la parte belga era Michelle Buck y la parte guatemalteca era Ofelia Gamas. Ella, según lo que he visto, he podido investigar ella también estaba encargada de gestionar la obtención de los niños. Significa que el gobierno de Mejía Víctores o la administración de Mejía Víctores, porque recordemos que Mejía Víctores estaba desde la administración de Ríos Montt porque justo las adopciones que yo estoy investigando comienzan desde el 82, hasta el 88, es el nivel más alto de adopciones.  

Narración: A pesar del golpe emocional que significó saber que su caso podría ser uno de los enmarcados en el tráfico de niños, Mariela decidió, junto a Sebastián y Marco Garavito, presidente de la Liga de Salud Mental de Guatemala, empezar la búsqueda de su familia biológica.

Mariela Sifontes: Yo encontré a mi mamá con la ayuda de Sebastián porque, para encontrar una persona en Guatemala es bien complicado con los dos nombres, dos apellidos y también con departamento y el país. Porque yo tengo muchas mujeres con el mismo nombre en México, o en El Salvador u Honduras. Y, cuando yo vi la foto de mi madre biológica la primera vez mi corazón se rompió, yo dije: bueno estoy segura, es mi mamá, porque ella se parece mucho a mi, mis hermanas también. En ese momento dije, bueno, qué voy a hacer, porque no sabía que pasó con mi historia.

Narración: Una publicación en Facebook hace que todo el mundo de Mariela gire inesperadamente. Había encontrado quien ella creía que era su madre.  Cada 7 de noviembre, una mujer publicaba una oración dirigida a una bebé muerta. La fecha le parece familiar. A pesar de que su partida de nacimiento en Guatemala decía que había nacido el 4 de noviembre, para su caso en Bélgica ella nació el 7.

Mariela Sifontes: Y yo escribí a su hija mayor, mi hermana mayor, yo digo: Hola bueno, perdóname, disculpe, pero yo quiero saber mi historia, yo busco a mi madre biológica supuestamente, yo creo que está posible que tú eres mi hermana o yo soy la hija de tu mamá. Y ella me dice: mentira, no te creo, no tengo dinero qué tú quieres, por qué tú quieres hablar conmigo. Y, después, esa acción es 17 minutos, pero en el tiempo es pequeño pero para mi es mi vida. En 17 minutos yo tengo toda mi vida. Mi hermana buscó en mi Facebook a mismo tiempo las fotos, porque yo puse una foto pública, y me dice: tú te pareces a mí mucho, pero no creo que sea posible. Tú tienes otro mensaje de mi otra hermana, mi hermana me dice a mi. Yo tengo un mensaje de mi otra hermana que se llama Nathalie. Mi hermana dice: ¿cuál informaciones tienes? Bueno, yo no tengo un plan B. Yo le mando un papel y ella me dice: sí, la mujer es mi mamá, pero no es posible porque la fecha de nacimiento no es correcta, y también porque mi hermana murió.  Me dice ¿Cuándo nació? Y lo dije: 86 y me dijo: si no está posible. Al mismo tiempo mi mamá me mandó una invitación en Facebook en mi perfil, me mandó tres mensajes y dice: Hola, buenos días, mi amor, yo creo que soy tu mamá. Al mismo tiempo mi hermana me dice, no está posible que tu eres viviente, porque para nosotros tu eres muerta. Mi mamá me dice: dónde eres tú, yo le dije en Bélgica, muy lejos de aquí. Y ella me pregunta: ¿Qué pasó contigo? Porque tú murió para mi, tenías solo 2 días de edad, 48 horas de vida. Le dije, no sé, porque mi mamá me cuenta la historia y me dice que yo estoy en el hospital con ella y una doctor le dice que yo necesito otro médico en la ciudad, en el Roosevelt. Una ambulancia traerme a la ciudad, pero sin el acuerdo de mi mamá. Y mi mamá se fue después también para el Roosevelt y la gente del Roosevelt dice: no tengo una bebé que se llama Mariela, no sé de quién hablas tú. Mi mamá regresa en el otro hospital, en el departamento donde yo he nacido y dos mujeres de la ciudad se van para allá y le dicen: ok, tu bebé está muerta.

Narración: La mamá de Mariela les pregunta por el cuerpo de la bebé. Ellas responden que fue enterrada como xx en una fosa.

Mariela Sifontes: Mi mamá me dice: yo estaba muy joven y yo tengo miedo de preguntar más porque los doctores dicen que tú eres muerta y así es. Y le dije: mamá, tú firmaste un documento y me dice sí, solo un papel de defunción. Pero le dice (dije) mira pero yo tengo un acta de abandono, un (ininteligible). Todo eso, y mi mamá me dice: no no es mi escritura, yo no firmo eso.

Narración: La obtención de los niños en el país funcionaba gracias a agentes en Guatemala y en otros países, quienes se encargaban de agilizar el proceso. Algunas formas eran más efectivas que otras, especialmente porque el Estado era cómplice. Pavel nos cuenta.

Pavel Vega: Yo no puedo afirmar que había una sola red de adopciones. Por mí investigación sí puedo determinar patrones de una red. O de una red que tiene distintos tentáculos, por ejemplo. Lo que sí he visto es que hay distintos factores y es así. El círculo de abogados es el mismo. Hay una persona que se involucra al menos en la mayoría de todos los casos que es Ofelia de Gamas. El vínculo al menos con Bélgica es una señora llamada Michele Buck. Que es en el caso de estas adopciones con Bélgica es una organización llamada Hacer Puente y que la mayoría de niños en Bélgica era adoptada a través de esa organización. Había distintos niveles en las redes o en la red, desde el más bajo nivel que era quienes obtenían a los niños en todo el país. Y ahí creo que es lo difícil porque no hay un solo mecanismo para robarse a los niños, o para obtener los niños. Eso es lo difícil de determinar, porque habría que estudiar caso por caso para determinar cómo fue el caso particular de cada quién. Pero lo que sí se puede ver es que estaba la red, en todo el sistema estatal. Es decir, esto no es una red paralela al Estado, esta es una red que estaba en el Estado y que se nutrió del Estado para hacer estas adopciones ilegales. Por ejemplo, la cancillería, migración, los archivos del OJ, los registros civiles, las municipalidades, los hospitales. Entonces, tenían que tener gente en muchos sitios para lograr el cometido. No quiere decir que todos supieran quienes eran las personas involucradas.

 Narración: Lo que las investigaciones han rebelado es que aquella no era una acción altruista. Era un negocio.

 Pavel Vega: El negocio se define a partir de los pagos de los papás adoptivos. Al menos en los casos que yo he conocido, los papás adoptivos le pagaban a Ofelia de Gamas. Ofelia de Gamas era la receptora de los pagos y me imagino que a partir de eso ya se distribuía en toda la estructura y en todas las estructuras.

Narración: El caso de Mariela es perverso. Luego de comunicarse con su madre, ella logró corroborar que el acta de defunción que tenía su madre biológica era falsa, que en su partida de nacimiento habían cambiado la fecha y lo más importante, que ella había sido robada y traficada por una estructura criminal que aprovechó la vulnerabilidad de su madre para exportarla a otro país. Pero Mariela no fue la única.

***Pausa Radio Ocote***

Narración: Otro de los casos emblemáticos ha sido el de Osmín y su hermano Jeffrey, cuando, en 1997 fueron separados por la Procuraduría General de la Nación (PGN) y dados en adopción a dos familias estadounidenses. Su proceso fue llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en donde se dictó sentencia y se responsabilizó al Estado de Guatemala por violación de Derechos Humanos y por no investigar las irregularidades cometidas durante los procesos de adopción. Él es Gustavo Tobar, padre biológico de Osmín, quien comenzó la larga travesía para recuperar a su hijo.

Gustavo Tobar: Eso fue en los años 97, 98 que yo tuve que emigrar a México por la situación económica que yo vivía aquí en Guatemala. Fui a trabajar a una constructora de que abría caminos rurales en Tapachula, y yo iba a trabajar 20 días y regresaba 5 días. En esos 5 días yo prácticamente trataba la manera de estar en comunicación con mi hijo y así pasaron, el tiempo. De repente, por los problemas que habían yo tuve que separarme de mi esposa, pero siempre seguía yo con la comunicación de mi hijo. De repente fue en el año 99 que ya no los vi, ni a ella ni a mi hijo. Entonces empecé yo a buscarlos. De repente aparece la mamá de mi hijo y me dice: fíjese que el niño está donde mi mamá y todo. Está bien dije yo, creí en su palabra. Pero a finales del 99 una amiga de ella me dice que se lo habían quitado. Ella a mi no me había dicho nada. Entonces vengo yo y empiezo a hacer mis propias investigaciones y me doy cuenta que la PGN se los había retirado. Supuestamente por una denuncia de malos tratos y por desnutrición, que en su momento cuando lo presentan al médico forense de la magistratura de menores, no presentaba ni una alteración en la salud ni en el estado físico de ellos. Entonces viene e ingresan a la magistratura, al juzgado de primero de menores con la licenciada en ese entonces Marisuya de León, que los deja en calidad de depósito en una asociación que se hace llamar Asociación Niños de Guatemala. Viene y entonces ahí empieza el calvario, porque a la mamá no le dan participación, ella interpone un abogado, hacen todos los trámites de ley y nunca le dieron participación. Para todo esto, el tiempo iba avanzando.

Narración: Los niños fueron internados en la asociación Los Niños de Guatemala el 9 de enero de 1997, cuando Osmín tenía 7 años y Jeffrey un año y medio. Para junio de 1998 ya habían sido adoptados por dos familias diferentes en Estados Unidos, cuando aún había recursos judiciales pendientes de resolverle a la madre biológica. Como explicaba Pavel Vega, los mecanismos no siempre eran los mismos. Pero las personas que integraban las redes estaban en una posición de poder, pues tenían relación con instituciones estatales, lo que facilitaban el proceso.

Gustavo Tobar: La señora tenía hospital a su mando, doctores, enfermeras, comadronas, jaladoras, abogados, investigadores de la PGN, esa señora estaba pero bien empapada. Incluso nos atrevimos a ir a hablar a la embajada americana, a exponerles el caso y cuando llegamos nos atiende una señorita de apellido García y le explicamos y entonces nos dice con esta voz baja: esta señora tiene mucha influencia aquí en la embajada. Imagínese que supuestamente estamos hablando de un país que lucha contra la corrupción, y que lo tengan ahí, en sus puertas, creo que es ilógico. La familiar de este señor que trabaja con la licenciada era la que cuidaba a los niños por la tarde. Entonces le comentó a este señor Valenzuela, y ese señor le hizo llegar la información con la licenciada, esposa del ex magistrado. Entonces ahí es donde interviene la PGN, porque recibe la denuncia ¿Por qué? Por influencias.  Si yo llego ahorita a la PGN y pongo una denuncia, no le dan seguimiento, solo la dejan ahí y ahí se queda archivada.

Narración: La abogada de la que habla Gustavo es Susana Luarca de Umaña, esposa, en ese entonces del magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Umaña. En el 2015 Luarca fue sentenciada a 18 años de prisión por otro caso de adopción irregular. Así como Ofelia y Susana, personajes importantes de la vida política estaban involucrados en redes que otorgaban a niños y niñas a familias extranjeras. Y hay quienes aún siguen en el poder.

Pavel Vega: Los personajes que yo he descubierto a través de la documentación y la investigación que yo he hecho. He podido establecer, también cómo ellos fueron creciendo desde los ochentas para tener más poder y se han convertido, fueron actores muy importantes, a principios de los noventa, y que fueron creciendo y que actualmente aún mantienen poder en muchas esferas diplomáticas, políticas, empresariales y del gremio de abogados. 

Narración: Además de haber agotado todos los procesos judiciales, el padre de Osmín, tal y como lo hizo Mariela, decidió buscar a su hijo a través de Facebook, cuando él tenía ya 21 años.

Gustavo Tobar: Fíjese que en ese entonces yo solo me conectaba de noche, pero yo lo buscaba por su nombre que él tenía aquí, y nunca lo encontré. Entonces empiezo a ver los recortes de prensa, los recortes, los recortes. Cuando encuentro la revista Newsweek que ahí estaba el reporte y decía: Rico Borzo. ¿Cuándo yo lo iba a encontrar por Osmín Tobar? Nunca. Entonces ingreso al buscador, pongo el nombre de Rico Borzo y me aparecen un montón y a todos les doy invitación, y nada. Pasaron los días y días y nada. De repente, esto fue para el primero de octubre, recibo un mensaje y me dice: sí soy de Guatemala me pone. A veces, em, recordarlo no me llena de tristeza, al contrario, me llena de alegría. Y me pone: sí padre, soy yo, me dice. El mundo me dio vuelta, claramente. Primero le di gracias a Dios, por haberlo encontrado. Y él tiene que buscar un traductor ahí en la universidad, y yo también tengo que buscar un traductor porque eso es lo que nos divide: el idioma, esa barrera tan grande que es el idioma. Empezamos a platicar, yo le mando fotos, él me manda fotos, y sí coincidían las fotos, coincidían el nombre. Entonces empezamos a tener una comunicación más fluida pero siempre con el traductor y todo, y de repente pues me dice: yo voy para Guatemala en verano. Una gran alegría, no puedo explicarlo. 

Narración: Hay asuntos de lo que poco se hablan en estas historias. La búsqueda de la identidad. La sensación de no pertenecer, de desconocer su verdadero yo. Mariela y Osmín han sido de los pocos casos que han podido encontrar a su familia y volver, de alguna manera, a Guatemala. Osmín lo hizo definitivamente. Su hermano Jeffrey, no ha querido contactarse con su familia. Mariela viaja algunas veces para reencontrarse con su madre y arreglar asuntos legales que tiene que llevar como otro de los daños colaterales de su adopción. Pero el fantasma de las preguntas sobre quiénes son, a dónde pertenecen, los acompaña todos los días.

Mariela Sifontes: Yo quiero mucho a mis padres adoptivos, pero yo tengo la suerte de vivir con ellos durante 30 años y ahorita cuando yo estoy en Guate, yo soy bien. Pero yo tengo la gente que se parecen a mi también. Porque la gente en Bélgica yo soy muy diferente, diferente con el pelo, diferente con la color de piel, todo eso. Con mi talla también, no la talla, la altura. En Bélgica la gente es más grade, muy grande. Ahorita estoy en paz con mi historia pero soy enojada también con la gente que hicieron eso, pero necesito de sanar todo, y también yo tengo mucha suerte porque yo soy uno de los pocos niños que encontraron las madres. Yo lo sé. Y, es un secuestro, no es una adopción. Es un tráfico de niños, claro que vendieron muchos muchos niños. Ahorita necesito de hacer un trabajo muy largo de identidad para todos, de búsqueda también, no para la justicia pero para los Derechos Humanos, solo por eso, por saber, ¿Quién yo soy? La pregunta más importante de las personas es saber ¿dónde yo soy? ¿Por qué yo soy tan lejos de mi país, de mi familia? ¿Es que mi familia sabe para mi adopción? O no. ¿Qué pasó? ¿Soy un sobreviviente o no? Para los niños adoptados, los niños ahorita no, la gente adoptada, es muy importante.

Narración: Gustavo habla sobre su hijo.

Gustavo Tobar: Lo que él nos platica de la adopción es que en Estados Unidos hay mucha discriminación para la gente latina, principalmente donde él estuvo que fue en Pensilvania. Allá mucha gente de piel blanca hay, y la gente de piel morena la discriminan mucho. Y fue un gran trauma para él, una discriminación que, de la noche a la mañana, cuando él se lo llevaron tenía 7 años, de la noche a la mañana, cambiar su vida, 180 grados que le dio su vida en el momento que, estaba con nosotros y cuando él abre sus ojos mira a otras personas que nada que ver y que le decían: yo soy tu papá. Entonces él entró en una rebeldía, emocionalmente que le ha marcado su vida.

 

Narración: Según el imaginario social latinoamericano, quienes logran salir de su país encuentran prosperidad fuera. Y los casos de las adopciones, no son la excepción. A pesar de que estos niños y niñas encontraron educación y hasta seguridad económica, muchos de ellos y ellas fueron víctimas de discriminación, al crecer en lugares que poco o nada tenían que ver con sus orígenes y sufren de una sensación de desarraigo. Pavel Vega nos lo cuenta.  

 

Pavel Vega: Es que es complicado, es complicado la dinámica. Porque por ejemplo una me decía, cuando yo la primera vez que vine a Guatemala me dijo: yo no me siento belga. Pero la primera vez que fui a Guatemala, sentí hasta en el ambiente, cómo me sentía bien, cómo me sentía incluida sin que alguien me lo dijera. O sea, yo me sentía incluida por las personas. Tan importante el color de piel, ver a un montón de gente con su mismo color de piel en las calles y eso les hizo sentirse súper incluidas. Sin embargo, como ya hicieron su vida allá, también tienen su vida allá, sus esquemas, entonces es como una dualidad identitaria, una cosa como extraña que habría que explorar más y la tengo que explorar más con expertos para que me expliquen esa, o para que exploren también junto a mi, esa parte de la identidad perdida, bueno robada. El problema es que la sociedad guatemalteca siempre ha sido aspiracional porque así la han ciado. Y cuando la gente cuestiona por ejemplo a Edmond Mullet, sobre las adopciones que hizo, la sociedad en general siempre respalda eso, porque siempre, respaldan el argumento mismo de él que eso: están mejor allá, en Europa o en una sociedad de primer mundo. Y eso no es cierto, no es necesariamente cierto.

 

Narración: Pavel agrega que muchos de los adoptados han tenido, y siguen teniendo, problemas de conducta derivados del trauma de ser separados de sus familias. Y en muchos casos, también han experimentado cambios de comportamiento con sus padres adoptivos al enterarse de la verdad sobre sus vidas, especialmente ante la duda de si su proceso de adopción pudo haber tenido irregularidades.

 

Pavel Vega: Pero si me acuerdo que algunos dijeron que en algunos casos sí había indicios de que los papás de algunas personas sí estaban involucrados con esta red. Entonces yo me imagino que también esa, esa disyuntiva de, bueno, sí me dieron todo, será que ellos sabían o no, también los ha alejado. No a todos, no a todos, porque algunos si son cercanos pero alguno sí, tuvieron problemas desde la infancia incluso. Desde la infancia, rechazando esas paternidades y maternidades adoptivas. Entonces sí hay un distanciamiento, hay una rebeldía ahí desde la infancia, hay una agresividad desde la infancia, en algunos casos sí, si la hay.

 

Narración: Como parte del proceso de reencontrarse, muchas de las personas que fueron bebés traficados, han decidido agruparse, crear redes de apoyo para, a través de sus propias historias, sanar las heridas compartidas. Y también, para ayudar a otros y otras a encontrar la verdad. Estos grupos surge desde la necesidad de los mismos adoptados de encontrarse con los suyos, de sentir que no están solos.

 

Mariela Sifontes: Sí, tenemos una organización, soy la fundadora de la organización que se llama Raíces perdidas. Tenemos tres actividades: la primera es la de encuentro, la de niños adoptados en Bélgica y en Francia también. Para aprender la cultura, la lengua, la cocina chapina, todo eso. Y así, la primera cosa, la segunda es una representación de la asociación en Bélgica para el gobierno, para la justicia, pero también, la justicia internacional en La Haya. Tenemos una plaza en La Haya, ahorita para la futura convención de los niños desaparecidos, pero por los tráficos de niños en el mundo, para todos los países. Y tres, la búsqueda, tenemos muchos muchos casos y, trabajamos con las asociaciones aquí en Guatemala. La primera y la más importante es la colaboración con la Liga para los niños desaparecidos durante el conflicto armado interno. Tenemos una manera de buscar también con ellos, con las fotos de los niños adoptados cuando se fue para Bélgica, es muy importante porque aquí en Guatemala cuando una mujer dice, ok, yo no sé dónde está mi hijo pero ¿Tienes una foto? Sí yo tengo una foto, porque la identidad, la nacionalidad, la fecha de nacimiento, todo se cambia, pero en la foto no puede. En Bélgica tenemos dos nombres: nombre de adopción y nombre de nacimiento, supuestamente nombre de nacimiento, y con eso podemos también hacer adelante un trabajo de búsqueda. Pero es muy duro porque necesito también escuchar la historia de, de las personas, pero también de tener una colaboración con otra asociación aquí de las madres jóvenes, de sobrevivientes.

 

Narración: Y así es como poco a poco regresan algunos de esos bebés que se llevaron. Las adopciones irregulares y el tráfico de niños y niñas fue un negocio lucrativo que alteró vidas. Las investigaciones sobre las irregularidades y sobre la complicidad del estado apenas empiezan a revelarse. A pesar de que ahora existan nuevos y más seguros controles en el proceso de adopción, a partir de la ley aprobada en el 2007, el drama de estas personas no termina. Hace veinte años esos bebés fueron arrebatados de sus padres y sus comunidades. Fueron robados, vendidos y puestos en adopción si antes verificar que tuvieran familiares. Ellos y ellas cargarán toda su vida con las heridas, con la sensación de que viven una vida agenda, de que se ven en un espejo roto. Aún se desconoce cuántos fueron. Poco a poco conocemos las piezas de aquellas estructuras criminales que hicieron del a violencia y la pobreza un negocio. Muchos de los responsables continúan impunes y muchas víctimas, siguen la búsqueda.

 

Créditos:

Investigación: Melisa Rabanales y Julio Serrano Echeverría

Guion: Melisa Rabanales

Edición de guion: Alejandro García y Alejandra Gutiérrez Valdizán

Locución: Melisa Rabanales

Montaje y diseño sonoro: Melisa Rabanales

Música: Juan Carlos Barrios y Kevin MacLeod

 

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