Ten: 35 años después

Edgar Zamora comparte que el disco Ten no necesariamente es su favorito de Pearl Jam, pero fue el álbum con el que se convirtió en fan incondicional de la banda.

Ten, el disco de Pearl Jam cumple 35 años y Edgar Zamora lo comenta en su columna mensual.

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Diseño Sofia Cabrera

La primera vez que escuché a Pearl Jam fue mientras veía en un canal de música el video de la canción Oceans. Con imágenes del oceano en blanco y negro, Eddie Vedder esperando una ola con su tabla de surf, la banda sonriendo, la banda tocando rabiosa, la playa, el cielo…  todo en cámara lenta, como el mar cuando está tranquilo. 

La cadencia de aquellas transiciones lentas, la voz nostálgica de Vedder y las guitarras en crescendo pero sin romper la evidente calma, me atraparon. Nunca había escuchado música así. Fue amor a primera escucha.

El pasado 27 de agosto, el Ten (1991) álbum debut de Pearl Jam, cumplió 35 años y como se diría en inglés still holds up, es decir, a pesar de los años se mantiene relevante, fuerte, efectivo. 

El disco fue vital para establecer uno de los estilos más reconocibles e influyentes –por no decir copiados– del rock y que se ha mantenido, para bien o para mal, como el núcleo sonoro  de una banda que ha trascendido como una de las más importantes de todos los tiempos.

A través de la batería orgánica pero precisa de Dave Krusen;  del bajo consistente y sustancial de Jeff Ament; del diálogo, la conversación, el intercambio simbiótico entre la creatividad de la guitarra de Stone Gossard y la rapidez y el músculo de la guitarra de Mike McCready; y claro, del rugido, la rabia, las palabras y el carisma de Eddie Veder, el Ten movió algo en mí que ni siquiera sabía que se podía mover. 

Ten fue creado en una época en la que había un culto a lo genuino, hacia lo verdaderamente original. Pearl Jam buscaba ser excepcional para satisfacer al relativamente pequeño, pero fiel público, que seguía a aquella  escena roquera en Seattle, pero no imaginaban que un mes después de lanzar el disco, Nirvana, una suerte de outsider (cercano) de aquel movimiento, iba a publicar Nevermind (1991) e iba a llevar aquella música de nicho a conquistar el mundo.

Y así, si Nirvana se convirtió en la voz y el rostro del grunge, del rock alternativo y de la generación X; Pearl Jam se convirtió en su corazón. Un corazón que de hecho, sigue latiendo hasta hoy. Esto es en parte, gracias a esta colección de canciones que a pesar de sus 35 años, siguen resonando incluso en las audiencias más jóvenes. 

Con Ten, Pearl Jam le hablaba a las entrañas, a lo más profundo de los sentimientos de las personas, no solo con lo que decían aquellas canciones, sino principalmente con lo que callaban y que dejaban para  inferir.  

En la carrera larga del rock, el Ten llevó a Pearl Jam a ser el más longevo de sus contemporáneos y a ser el gran sobreviviente de aquella escena. Y que incluso le permitió vivir más que aquel canal de televisión donde los vi por primera vez. Un canal que incluso censuró el video de Jeremy, otra de las canciones clásicas del álbum y que desde entonces denunciaba el acoso escolar y la crisis de salud mental que estaba viviendo Estados Unidos (y el mundo). Un tema tan actual hoy como hace 35 años. 

El Ten no necesariamente es mi disco favorito de Pearl Jam, pero fue el álbum con el que me hice fan incondicional de la banda. Me enseñó otras formas de pensar y que tan intensamente se puede sentir y vivir la música. Después de 35 años sigo sintiendo el mismo escalofrío de la primera vez, cuando escucho a Eddie cantar: Hold on to the thread / The currents will shift / Glide me towards / You know something’s left / And we’re all allowed / To dream of the next…

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Edgar Zamora Orpinel

Soy un buscador nato de tesoros musicales, un impaciente coleccionista de discos y un oído siempre dispuesto a escuchar música chilera. A veces hago el podcast Superorganismo y casi siempre soy comunicador social.

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