Los cuidados no son una responsabilidad exclusiva de las mujeres, ni de las familias, es un tema donde también se debe involucrar el Estado, el sector privado, los hombres y …
Los cuidados no son una responsabilidad exclusiva de las mujeres, ni de las familias, es un tema donde también se debe involucrar el Estado, el sector privado, los hombres y las comunidades. Estas fueron las principales reflexiones del panel la República Descuidada: la siempre aplazada charla sobre las tareas del cuidado, durante la presentación del especial periodístico El trabajo Invisible de Agencia Ocote para profundizar en cifras, datos y pendientes que aún no permiten consolidar un sistema integral de cuidados en Guatemala.
En la conversación realizada en Casa Ocote participaron Bethsi López Meda, presidenta del Consejo de Administración deServicuidado y Limpieza, la primera cooperativa fundada por mujeres trabajadoras del hogar en Guatemala y la segunda de Centroamérica.
También Laura Marroquín, diputada del Grupo Legislativo Raíces e integrante de la Comisión de Economía y Comisión de Salud; así como Zulma Rivera representante de Asociacion Centro de Apoyo para las Trabajadoras de Casa Particular (CENTRACAP).
La charla puso sobre la mesa la necesidad de distribuir las responsabilidades de cuidado entre el Estado, las familias, las comunidades, el mercado y los hombres; una mirada que permite entender los cuidados como un sistema de responsabilidades compartidas.

Desde esta perspectiva, Rivera planteó que «Guatemala necesita reconocer legalmente el derecho a cuidar y a ser cuidado, además de construir un sistema nacional integral de cuidados»
Entre las acciones propuestas mencionó «ampliar una red pública y comunitaria de servicios para la niñez y las personas adultas mayores, así como establecer una política nacional de corresponsabilidad social y de género»
Bethsi López Meda planteó la experiencia de Servicuidado y Limpieza que desde el modelo de trabajo cooperativista plantea un cambio cultural sobre el trabajo de cuidados, porque se constituye como una alternativa para dignificar y profesionalizar las tareas que se realizan las mujeres.
Explicó que el modelo busca pasar de la informalidad, donde por ejemplo se contrata a trabajadoras del hogar sin ningún tipo de respaldo o garantía laboral, para pasar a empleos con salario, respaldo legal, capacitación y protección colectiva.
«En la cooperativa Servicuidado y Limpieza apostamos por pasar del trabajo invisible al trabajo reconocido, de hacer favores a un servicio profesional», indicó Meda.
Las participantes coincidieron en que la construcción de un sistema de cuidados requiere también decisiones desde el Estado y el Congreso, porque añadieron que es importante reconocer que a nivel territorial también existen otras necesidades para mujeres de pueblos indígenas.

En ese sentido Marroquín señaló que, aunque los cuidados suelen asociarse con las mujeres, sus efectos alcanzan a toda la sociedad y requieren políticas públicas que garanticen servicios, derechos laborales y condiciones que permitan distribuir mejor esta carga.
Aunque adelantó que en la actual décima legislatura del Congreso de la República «es poco probable» que se avancen iniciativas asociadas a los cuidados. Citó como ejemplo la falta de apoyo a la iniciativa que presentó en 2025 la diputada Sonia Gutiérrez Raguay, Ley del Sistema Nacional de Cuidados y Desarrollo Integral para la Primera Infancia.
La conversación cerró con un llamado a dejar de considerar los cuidados como una responsabilidad privada para erradicar los principales mitos que han contribuido a invisibilizar el trabajo de cuidados en Guatemala, especialmente el mito que presenta al trabajo de cuidados como «una tarea natural de las mujeres» o como una expresión de amor y no como trabajo.
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Dando click en este enlace El trabajo invisible puedes conocer todo el especial periodístico de Agencia Ocote sobre cuidados.
Créditos:
Redacción: Jaqueline Gálvez
Edición: Lourdes Álvarez Nájera.




