IA: el amargo y sintético futuro de la música

El desarrollo y uso de la inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego en casi cualquier industria y la música no es la excepción.

En abril de este año, durante una entrevista en el podcast And the writer is… with Ross Golan, Billy Corgan, el legendario cantante, guitarrista y principal compositor de la banda …

Banneweb_Edgar Zamora
Agencia Ocote

En abril de este año, durante una entrevista en el podcast And the writer is… with Ross Golan, Billy Corgan, el legendario cantante, guitarrista y principal compositor de la banda The Smashing Pumpkins, expresó cuál es su sentir respecto al uso de la inteligencia artificial (IA) en la composición musical: «(…) Me niego, me niego rotundamente a usar IA en mi creación musical. Porque, para mí, es un pacto con el diablo. Así de simple. Ya sea el mito del fuego prometeico o lo que sea, para mí, literalmente te estás entregando a aquello que te destruirá».

No hay duda, el desarrollo que la IA ha tenido en los últimos años, está cambiando las reglas del juego en casi cualquier industria, y la música no es la excepción. Aunque las declaraciones de Corgan podrían tomarse como las de un conspiranoico —ya de por sí tiene fama de eso— vale la pena entender cómo funcionan estas tecnologías y cómo la IA generativa, gradualmente está poniendo en jaque a quienes viven de hacer música —de la forma tradicional—.

Lo primero que hay que entender es que la IA necesita de música para hacer música.

Existen varias herramientas, pero estas no existirían si antes no hubieran existido canciones hechas «a la antigua». La IA imita la forma en que las personas aprendemos. Para crear una canción, antes estas tecnologías tuvieron que estar expuestas a millones de canciones. Básicamente, una versión muy rudimentaria de lo que hace un compositor humano. 

En el mismo podcast, Corgan explica que al inicio de su carrera no se miraba como compositor y que, para convertirse en uno, invirtió una buena cantidad de su tiempo escuchando y analizando la música de The Beatles y de Black Sabbath entre otras. Esto le permitió descifrar y entender la lógica de composición y descubrir el por qué estas bandas hacían lo que hacían en cada canción. Lo mismo sucede con la IA, nada más que la cantidad de canciones a las que se necesita exponer la máquina para que pueda «descifrar» y aprender a componer, es absurdamente mayor a la que el cantante de los Pumpkins o cualquier otra persona compositora podrían estar expuestas durante toda su vida. Esto es porque la IA no tiene creatividad propia, no tiene el instinto humano para llenar los «vacíos», todo es «prestado» de sus datos de entrenamiento.

Las empresas tecnológicas son bastante cerradas respecto a revelar con qué datos han entrenado a sus modelos, es decir, cualquiera de estas plataformas generadoras de música podría haber usado canciones de artistas que no han recibido ni las «gracias», aunque su trabajo sea la base para que estas herramientas funcionen.

La carrera frenética de la IA y las dulces mieles de sus réditos, también han hecho que estas empresas tengan influencia en gobiernos. En Gran Bretaña se trató de impulsar una ley que permitiría a la IA usar sin permiso música para entrenar a sus modelos. En protesta, más de mil artistas, entre ellos Elton John, Paul McCarney y Tom Yorke de Radiohead, lanzaron un álbum titulado Is This What We Want? (2025), que incluía 12 canciones silenciosas. Los nombres de las canciones formaban la frase «British Government Must Not Legalise Music Theft To Benefit AI Companies» (El Gobierno británico no debería legalizar el robo de música en favor de las compañías de IA). 

El Gobierno británico dio marcha atrás en sus intenciones, pero claro, se encontró bajo la presión de una industria con artistas de proyección y alcance descomunal. Como siempre, el problema recae más sobre países como los nuestros, con industrias pequeñas. Porque claro, estas plataformas bien podrían haber sido entrenadas con música de Bohemia Suburbana o Cameo Drive, por ejemplo, y eso nadie lo sabría. Mientras tanto, no parece haber una política clara al respecto. 

A veces es emocionante pensar ¿Hasta dónde puede llegar la IA respecto a la música? Pero no deja de ser inquietante que quizá el próximo himno pop tipo Here Comes The Sun, Over The RainbowBohemian Rhapsody, no salga de la obsesión de músicos y músicas jóvenes en el cuarto de ensayo, sino de un magnífico prompt  o comando que alguien ingresó en estos programas informáticos.  

Queda mucho por discutir y descifrar en el mundo de la IA. Mientras tanto, estas compañías están haciendo todo lo posible para ganar usuarios, incluso patrocinando diferentes publicaciones sobre música como, por ejemplo, el mismo podcast que mencioné al principio: «IA que sí tiene valores», asegura Ross Golan, el conductor de ese espacio que está dedicado a presentar entrevistas con personas compositoras. Pero si los cálculos de Billy Corgan resultan ser correctos y la IA termina por destruir la forma «tradicional» de hacer música, el pobre de Golan solo podrá entrevistar a personas que son muy buenas para «promptear», citando el título del álbum de los artistas británicos: ¿Es esto lo que queremos? ¿Será ese el amargo y sintético futuro de la música? 

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Edgar Zamora Orpinel

Soy un buscador nato de tesoros musicales, un impaciente coleccionista de discos y un oído siempre dispuesto a escuchar música chilera. A veces hago el podcast Superorganismo y casi siempre soy comunicador social.

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