Los catálogos infinitos se volvieron la norma y mandan el mercado. Mientras Netflix reportaba 300 millones de membresías y negociaba comprar a Warner Bros; mientras Disney se disponía a cerrar …
Los catálogos infinitos se volvieron la norma y mandan el mercado. Mientras Netflix reportaba 300 millones de membresías y negociaba comprar a Warner Bros; mientras Disney se disponía a cerrar el 2025 con 132 millones de suscriptores; en Guatemala nacía la plataforma de cine y series, Canek.
Es David contra Goliat en toda regla. Pero la osadía no surge por generación espontánea: detrás de Canek hay una trayectoria.. Oscar Méndez y Mynor Hernández lanzaron Capiusa una revista de arte y diseño que más tarde se convertiría en, además de una agencia de comunicación y marketing, en una empresa de gestión cultural.
Por ejemplo, en Editoriales Capiusa han diseñado artefactos editoriales como El legado Orellana, Recinos inédito o Archivos Primavera: piezas de coleccionismo sobre Joaquín Orellana, Efraín Recinos y Miguel Ángel Asturias.
Ahora, asegura Óscar Méndez, Canek es la extensión natural de sus proyectos.
Méndez, es fundador y subdirector del proyecto. Estudió comunicación en la Universidad de San Carlos y una maestría en gestión cultural por la Universidad Internacional de Catalunya. Mientras trabajaba como creativo en agencias de publicidad lanzó, junto a su socio, Revista Capiusa. Veinte años después siguen imaginando formas de crear y distribuir cultura.
«No hay que tener parálisis por análisis», le dijo un mentor a Óscar Méndez y, como explica, siempre han sido de tirarse al agua. Con Canek, también lo hicieron. La competencia que tienen contra las multimillonarias plataformas de streaming no es el único obstáculo. Tienen el gran desafío de ganar la atención y el tiempo de las audiencias guatemaltecas y generar el interés por ver cine nacional.

En un mercado con plataformas gigantes como Netflix, ¿cómo surge la idea de crear Canek?
No es solo Netflix, está Disney Plus, está Amazon Prime, está Apple TV, está Hulu ¿no? Estos monstruos te tiran todo este amplio catálogo en que van a poder pasar 10 vidas y jamás te los vas a terminar. Pero, ¿dónde se pueden ver las películas guatemaltecas? ¿Clásicos como El silencio de Neto (1994) o Gasolina (2008)? Entonces, nosotros nos preguntamos: ¿Y qué pasa con el cine en nuestro país? ¿Qué pasa si hacemos un Netflix chapín?
Su plataforma tiene tres meses de estar disponible para alquiler, y ha mencionado que todavía es una versión beta, que está en período de prueba y afinación, ¿cómo ha ido hasta el momento?
Obviamente, apenas estamos empezando. No es la plataforma final a la que aspiramos, pero estamos bastante satisfechos con los resultados. Y, en tres meses, hemos logrado ya tener bastantes títulos, y un par de series también.
¿Qué quieren construir con el catálogo? ¿Hacia dónde apunta Canek?
Nuestra aspiración no es solamente seguir llenando el catálogo con producciones nuevas, sino también con cine clásico. Si piensas, hasta ahora no había forma legal de ver en ninguna plataforma Donde acaban los caminos (2004), que es un clásico del cine guatemalteco. Esa es nuestra aspiración, no tenemos aún todos los títulos que quisiéramos, y, a mediano plazo, también aspiramos a cine centroamericano y a cine latinoamericano. Ser esa vitrina para estos cineastas en que en otras plataformas, tal vez, les cueste un poquito más.
¿Qué beneficios tienen los cineastas locales con Canek, en comparación con las majors del streaming?
Es una negociación que es más fácil, somos una iniciativa que no es un depredador. Con nosotros es un trato más directo, es un trato que también va conforme a la realidad de nuestra industria cinematográfica. Somos bastante flexibles conforme el contenido y la propuesta que negociamos con cada uno de los directores. Entonces, también se siente como algo más íntimo. Es un trato con alguien que entiende también la realidad de nuestra industria, porque también hay que decirlo, es una industria en crecimiento y no es una industria consolidada.
¿Qué implica que Canek sea “solo Guatemala”? ¿Más allá de un potencial negocio, es ésta una decisión cultural o política?
De momento es una decisión bastante estratégica. Es decir, nosotros estamos acercándonos a lo que tenemos a la mano. Tenemos que ser realistas, no nos hemos ganado ese derecho de piso y tenemos que ir creciendo. Pero ojo, nosotros sí aspiramos a crecer como cualquier empresa o industria cultural.
¿Y el plan de expandirse a Centroamérica y Latinoamérica, como menciona?
Es importante resaltar muchísimo que todavía estamos en una etapa inicial y de momento nos alcanza la chamarra para el territorio nacional, pero eventualmente la plataforma tiene todo el potencial para ser global.
Además, hay que mencionar que cada negociación es diferente, si un director me dice: «yo ya tengo un convenio en Estados Unidos», nosotros tenemos esa apertura de decirle: «No te tocamos Estados Unidos y danos la exclusividad en Guatemala». Y eso también es la oportunidad y lo bonito que tiene Canek.
¿Cómo nació Canek.live? Cuénteme el momento inicial.
Es importante mencionar que esto es una idea de mi socio Mynor Hernández, él fue el que tuvo el primer chispazo. También se unió al equipo Mynor Mijangos. Un día platicando con Mynor Hernández, él dijo: «sería bonito tener una plataforma de cine guatemalteco». Y empezamos a soñar y a divagar sobre qué es lo que le hace falta a nuestro país. Desde Capiusa siempre hemos tratado de ser bastante coherentes con lo que hacemos y aportar sustancialmente a la industria cultural de Guatemala.
Después nos acercamos a Mynor Mijangos y él ya tenía experiencia en todo lo que es IT y él fue el que nos fue guiando un poco en cómo montar la plataforma
¿Qué han aprendido en el camino?
Nosotros siempre hemos sido muy de tirarnos al agua e ir aprendiendo sobre la marcha. Como me dijo un mentor: «no hay que tener parálisis por análisis». Pero, sí hemos aprendido que no es un negocio sencillo. Y no me refiero solo al tema técnico, sino a entender qué es lo que el público necesita.
La plataforma está ahí, damos la opción de que la gente pueda ver cine guatemalteco, pero al final hay algo que no termina de hacerle click al consumidor y yo sé que es porque hay muchísima competencia. La gente quizás prefiere ir a ver una producción de Hollywood, o ver un maratón de Stranger Things y no está mal. Pero, la gente automáticamente no va a apoyar algo como Canek. Hay que hacer mucho labrado de tierra para que la gente voltee a ver este tipo de cine, este tipo de propuestas y que conecte con con un cine más local.
La gente se emociona y dice: «¡Qué bonito!» o «Esto es lo que necesitaba Guate», pero no por fuerza esos likes, el engagement o el hype se traducen a una venta. Hay una gran distancia entre lo que te dice la realidad virtual y lo que te dice la realidad tangible. Sí, hay emoción, hay un gusto por la iniciativa. Pero, siendo franco, no se ha traducido totalmente en vistas. Tampoco hay que ser injustos con el público, al final no hemos hecho todavía una campaña mediática masiva y la plataforma no ha tenido un lanzamiento oficial y todo esto responde a que estamos empezando y necesitamos ir perfeccionando muchas cosas.
Canek funciona como alquiler por título ¿Por qué eligieron ese modelo y no una suscripción mensual?
No creo que tengamos todavía la capacidad de ofrecer una suscripción porque nuestro catálogo no es tan extenso. Hay que gatear primero antes de correr. También es una cuestión técnica y de negociación, porque es más fácil negociar de esta manera, porque cada renta representa regalías.
Entonces, ¿no hay mucha disposición a pagar por cine guatemalteco?
Disposición hay, la cuestión es ¿cómo competís contra el imaginario de la gente? Al final, es como ir al cine, la gente tiene que tener la voluntad de querer ir y consumir este cine; y ya no me refiero solo a la plataforma en sí. Hay un montón de festivales e iniciativas como Xibalbá, el Aguacaton y obviamente el Ícaro, y al final es decirle al público «Aquí está todo esto, ¿cómo te terminamos de convencer?».
Yo no te estoy diciendo que dejes de ver Marvel, al final el cine es como la comida, que si un día te aburrís del sushi, al día siguiente te comes una hamburguesa. Al final es decir, «okay consumí esto, pero también dale una oportunidad a esto». Y eso es todo lo que pide Canek, eso es todo lo que pide el cineasta guatemalteco y eso es todo lo que pide la industria, «danos la oportunidad de mostrarte que nosotros tenemos buenas historias para contar».
Cuando una película entra al catálogo, ¿qué le garantiza Canek a los cineastas y qué principios guían la negociación?
El cineasta tiene que entrar con la tranquilidad de que su obra se va a tratar con el respeto que merece, vamos a respetar tu obra y vamos a respetar cada una de las condiciones que nosotros pactamos. Es un un trato más cercano, más humano.
¿Cómo deciden qué películas entran? ¿Tienen una línea curatorial?
Hemos estado estableciendo esos criterios, ha sido un trabajo en proceso. Hemos aprendido que el cine es bien relativo, pero, como mínimo, criterios como que tiene que haber estado en cartelera de cine al menos una semana, que tenga una producción detrás; es decir, que no sea amateur. Y, que, en su mayoría, sea guatemalteca, o al menos, una coproducción con Guatemala. También entendemos que hay mucho tipo de cine… y que no es que en nuestro país se produzcan cien películas al año.
¿Cuál es la relación con “La casa de producción” de Jayro Bustamante?
Hemos recibido muchísimo apoyo de “La casa de producción”. Fueron de los primeros que nos apoyaron y nos sirvió mucho tener esa palmadita en la espalda y decir: «Hey, esto tal vez sí es una buena idea». Nosotros en Canek no somos cineastas, somos entusiastas del cine; y tenemos claro que nosotros somos una plataforma de streaming para distribuir, pero los artistas son ellos. Recibir ese apoyo nos ha llenado de mucha energía, mucho entusiasmo y ese es el tipo de relación a la cual nosotros aspiramos con todos los cineastas que trabajen con nosotros.
Sabemos de la frustración de las y los cineastas respecto al streaming; la calidad de la imagen se ve comprometida en las pantallas de los monitores y las películas se proyectan cada vez menos tiempo en las salas de cine. ¿Entran ustedes, como Netflix, a competir contra las grandes pantallas?
Es un rotundo no. Nosotros somos solo una extensión; y el cine se tiene que seguir viviendo como fue concebido. Imagínate ver Odisea espacial en el celular o ver La noche estrellada de Van Gogh pixelada o escuchar una canción al 17% de lo que te puede hacer sentir. Yo creo que al final solo somos una herramienta para que la misma industria vaya creciendo y la idea es ir de la mano con esta industria que va en crecimiento.
Para cerrar: ¿cuáles son los planes para Canek en 2026?
Quiero creer en un futuro brillante. Vamos a seguir creciendo y, eventualmente, poder quitar la palabra “beta” de la plataforma. En objetivos específicos: uno, poder terminar de pulir la plataforma, y el dos, hacerle ya un bautizo y un lanzamiento oficial.
Para suscribirte a Canek o revisar los artefactos que produce Capiusa puedes ingresar a lacapiusa.com o siguélos en redes @revistacapiusa o @caneklive. ¿Te interesa el cine? Sigue Tiempo afuera, la agenda cultural de Agencia Ocote.





