En cada uno, la vida entera. Cada uno para la vida entera

Los sistemas de cuidados han pasado de ser una demanda feminista invisibilizada a convertirse en un eje de debate global. ¿Podrán transformar la desigualdad histórica del trabajo reproductivo o se quedarán en una reforma que perpetúe la explotación?

«Todo para todos, todos para todo (...) todos son camaradas, todos son de la misma familia» Máximo Gorki La frase de la célebre novela La Madre, de Máximo Gorki, describe …

Ilustración: Oscar Donado

«Todo para todos, todos para todo (…) todos son camaradas, todos son de la misma familia»

Máximo Gorki

La frase de la célebre novela La Madre, de Máximo Gorki, describe el instante en que la protagonista, Pelagia Nilovna, trasciende definitivamente de la condición de ama de casa —atemorizada y resignada—, que ayudaba a su hijo a repartir panfletos socialistas solo por amor materno. 

En ese momento, se convierte en una militante movida por su propia convicción en una sociedad justa y libre de miserias. Simbólicamente, Pelagia, una mujer común que toma conciencia política, es La Madre, capaz de dar a luz a una revolución.

Del trabajo reproductivo a la economía feminista

La cita de Gorki puede tener diversas interpretaciones, pero resulta evidente la idea de socialización de los frutos del trabajo y, por lo tanto, de la responsabilidad colectiva sobre todo el trabajo. Para que todo sea para todos, para una vida con espacio y posibilidad para el ejercicio intelectual, la acción política, la sociabilidad, el trabajo en sus diversas formas, el ocio y la cultura, todos deben estar para todo. 

El colectivo debe responsabilizarse no sólo por la producción de bienes y servicios, sino también por el sostenimiento de la vida cotidiana.

Unos 60 años antes, en Unión Obrera, Flora Tristán, precursora del feminismo socialista, denunciaba la condición de la mujer como propiedad privada del hombre, sin autonomía ni derechos plenos, dependiente económicamente, sometida a la violencia y realizando el trabajo doméstico de forma invisible y no remunerada. De ahí surge la famosa síntesis, tan cara a esta corriente feminista: “la mujer es la proletaria del proletario”.

El llamado trabajo reproductivo se refiere al conjunto de actividades necesarias para sostener la vida humana y, por lo tanto, para viabilizar el trabajo productivo. En gran parte no remunerado, incluye el cuidado de personas dependientes, el mantenimiento del hogar y otras tareas cotidianas. 

El concepto fue desarrollado por feministas en las décadas de 1960 y 1970 para destacar la centralidad de este trabajo en la reproducción del capitalismo. Por su parte, lo que hoy se denomina trabajo de cuidados es un término similar, pero con menos contenido político, y que, quizás por eso mismo, ha ido ganando espacio en el debate público en los últimos años.

Una crítica fundamental de la Economía Feminista se refiere a la separación artificial establecida en el capitalismo entre producción y reproducción, construida históricamente para desvalorizar y ocultar el trabajo realizado mayoritariamente por mujeres. De hecho, el trabajo reproductivo también es productivo, pero es invisibilizado, desvalorizado y, muchas veces, no remunerado.

La desigualdad global en los cuidados

Hoy, casi dos siglos después de los escritos de Tristán sobre la situación de las mujeres, a pesar de avances formales significativos, el panorama sigue siendo de profunda desigualdad, afectando especialmente a mujeres negras, mestizas, indígenas, quilombolas y de zonas periféricas. 

Datos de la OIT (2018) muestran que, en el mundo, cerca de 16 mil millones de horas diarias se dedican al trabajo doméstico no remunerado — el equivalente a 2 mil millones de personas trabajando ocho horas al día sin salario. 

Si esta actividad fuera remunerada con un salario global promedio, equivaldría hasta al 9% del PIB. Entre quienes realizan este trabajo, el 76% son mujeres. Y en América Latina y el Caribe, las mujeres dedican en promedio 37 horas semanales a este trabajo, mientras que los hombres, solo 15 (CEPAL, 2021).

Además, alrededor de 708 millones de mujeres en todo el mundo están fuera del mercado laboral debido a actividades reproductivas no remuneradas (ILO, 2024). En la región, el 70% del trabajo de cuidados remunerado es informal, sin derechos laborales ni de seguridad social (OXFAM, 2020), el 93% de los trabajadores son mujeres (UN WOMEN, 2020), y en Brasil, por ejemplo, el 70% de ellas son mujeres racializadas (IPEA, 2022).

Sistemas integrales de cuidados: ¿reforma o revolución?

La pandemia evidenció que el tiempo, la salud y los ingresos de las mujeres son variables de ajuste que sostienen el capitalismo, apoyado en bases patriarcales. Así, desde 2020, ha cobrado fuerza a nivel mundial la demanda por la creación de Sistemas Integrales de Cuidados, y varios países de la región se comprometieron a ello mediante el Compromiso de Buenos Aires, en la XV Conferencia sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, en 2022 (CEPAL, 2022).

Un Sistema Integral de Cuidados es un modelo de política pública que organiza y regula servicios, tiempo y recursos para atender a personas en situación de dependencia (niños, personas mayores, personas con discapacidad o enfermas). Reconoce el cuidado como una infraestructura esencial, al igual que las carreteras, la energía o el saneamiento, y busca valorar y redistribuir ese trabajo, garantizando protección social e ingresos a quienes lo realizan. 

Este tipo de sistema incluye la ampliación y cualificación de guarderías, centros de día y hogares para personas mayores; formación y remuneración de cuidadores domiciliarios; licencias parentales más equitativas; incentivo a la corresponsabilidad; formalización del trabajo de cuidado; y coordinación entre sectores y niveles de gobierno. Se trata de un enfoque que redefine la noción de justicia económica, incluyendo no solo ingresos y riqueza, sino también tiempo, responsabilidades y poder decisorio sobre la vida colectiva.

El debate, impulsado durante décadas por el feminismo, sale ahora a la luz porque las contradicciones del modelo patriarcal-capitalista revelan progresivamente sus disfuncionalidades. Una sociedad marcada por la precarización, informalidad, desmantelamiento de las políticas sociales, riesgo de desempleo masivo por la automatización, catástrofe ambiental y envejecimiento poblacional encuentra su mayor amenaza en su propia organización social, orientada al lucro privado y no al mantenimiento de la vida.  

Frente a esto, los Sistemas de Cuidados aparecen como una respuesta reformista ante el colapso. Sin embargo, si se implementan de forma privatizada, mercantilizada, con baja calidad o manteniendo la sobrecarga sobre las mujeres, serán solo una renovación de la explotación. 

La desvalorización del trabajo reproductivo tiene como objetivo justamente ocultar el inmenso poder político que este posee. Que, como Nilovna, sepamos subvertir la invisibilidad para ocupar el poder que nos corresponde. 

Que seamos todas madres de la revolución.  


Isabela Callegari es madre, feminista, magíster en Teoría Económica, investigadora del Instituto Eqüit y miembro cofundadora del Instituto de Finanzas Funcionales para el Desarrollo (IFFD Brasil).


Referencias:

CEPAL. Compromiso de Buenos Aires sobre políticas de cuidado: Un paso hacia la sociedad del cuidado. XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. Buenos Aires: CEPAL, 2022.

CEPAL. La autonomía económica de las mujeres en América Latina y el Caribe. Santiago: CEPAL, 2021.

CEPAL. La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género. Santiago: Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2022.

GORKI, Máximo. A Mãe. Traducción de Augusto de Lacerda e S. Persky. 2013 (Edición Digital). 1907 (1a Edición).

IPEA. Indicadores de trabalho doméstico e de cuidados não remunerados. Brasília: IPEA, 2022.

INTERNATIONAL LABOUR ORGANIZATION (ILO). Unpaid care work prevents 708 million women from participating in the labour market. 2024.

OIT. El trabajo de cuidados y los trabajadores del cuidado para un futuro con trabajo decente. Ginebra: Organización Internacional del Trabajo, 2018.

ONU Mujeres. El trabajo de cuidados y las trabajadoras del hogar en América Latina y el Caribe: hacia el reconocimiento del aporte a la economía. ONU Mujeres América Latina y el Caribe, 2021.

OXFAM. Time to Care: Unpaid and underpaid care work and the global inequality crisis. Oxford: Oxfam International, 2020.

TRISTÁN, Flora. União Operária. São Paulo: Fundação Perseu Abramo, 2016. 184 p. 

UN WOMEN – Regional Office for Latin America and the Caribbean. Paid domestic workers in Latin America and the Caribbean. 2020.


Nota: El fragmento del título es una continuación de la cita de Gorki, elaborada por el traductor del libro en la versión en portugués, GORKI (2013).

Isabela Callegari

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