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Aquí pasó algo | «El búnker»

Escucha aquí la cápsula: Explora aquí el especial sonoro de Aquí pasó algo Narradora: Sobre la Avenida Reforma de la ciudad de Guatemala, entre primera y segunda calle de la …


Escucha aquí la cápsula:


Explora aquí el especial sonoro de Aquí pasó algo


Narradora: Sobre la Avenida Reforma de la ciudad de Guatemala, entre primera y segunda calle de la zona 10, hay un gran edificio gris. Una fortaleza militar. Este lugar, con almenas sobre sus muros y cuatro cañones negros enfrente que apuntan hacia la carretera, funcionó como Escuela Politécnica. Hoy, como podrás leer en los rótulos de la entrada, es la sede del Ministerio de la Defensa.

La gran puerta negra sobre la avenida está entre dos torres. Si estás escuchando este audio desde aquí y elevas la vista, verás cómo detrás de los muros, se eleva un torreón central con un ventanal. Sobre el mismo resalta el escudo del Ministerio de la Defensa y ondea una bandera de Guatemala.

Durante el conflicto armado interno, entre 1983 y 1985, aquí funcionaba un centro clandestino de detención, conocido como «El búnker». 

Detrás de los grandes muros que custodian este lugar, en los baños del área de la piscina, torturaban y asesinaban a personas militantes de organizaciones de la insurgencia.  

Manolo Vela Castañeda, sociólogo y profesor investigador en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México, investigó sobre «El búnker». En su libro Micropolítica del terror y la resistencia hace una detallada descripción de este centro clandestino de detención.

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Manolo Vela: Entre los años 83 y 85, la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa tuvo varias sedes. La sede oficial se hallaba en el segundo piso del Palacio Nacional, pero la sede operativa tenía el nombre de «El búnker». Y esa sede operativa se construyó en los vestidores del área de la piscina de la antigua Escuela Politécnica. 

Sede operativa quiere decir la instalación de un centro clandestino de detención. Es decir, un lugar destinado al procesamiento de los detenidos. Eran militantes, hombres y mujeres de organizaciones insurgentes.

Muchos de los que pasaron por este centro clandestino no llegaron a sobrevivir. No tuvieron la suerte que tuvieron, quizás, las personas con las que yo pude conversar. Pero otras personas pues no y se encuentran desaparecidos o desaparecidas hasta esta fecha.

Marcos de Jesús, un militante clandestino, fue capturado hacia junio del año 80 y precisamente él fue testigo del momento en el que esta área se estaba transformando. Él estuvo ahí unos pocos días hacia finales de junio del año 80 y él recuerda, dice que en el área de los baños estaban poniendo rejas. Él escuchaba que había herreros trabajando, poniendo estos barrotes. 

El área de vestidores es el área que se utilizó para este propósito, fueron convertidos en calabozos donde mantenían a estos detenidos. Y no sólo el área de vestidores, sino que también había una especie de galeras que se hallaban alrededor de la piscina. 

Otro relato, lo tenemos de Jorge Antonio, un sobreviviente que a finales del año 83 fue capturado. Dice él que había un salón que se sentía que era amplio, que coincide con estos, especies como de galerones. Ahí empezó un interrogatorio.

La puerta de su celda tenía un pasador de esos que se corren por fuera. Colgando del techo había un alambre que terminaba con un foco, que iluminaba un poquito. El baño a donde esta persona era llevado era, dice, un lugar viejo. El tubo de la regadera descascarada, era un baño pequeño.

Había otro espacio donde estaban los cuidadores, que se la pasaban, dice, carcajeándose, platicando. Y la radio, la radio a todo volumen. Esta persona pasó la navidad del año 83 en «El búnker». No recuerda haber escuchado el sonido de los cohetes, porque precisamente tenían la música a todo volumen. Esta persona recuerda que llegaron unos de ellos y todavía le dijeron: «feliz navidad».

Funcionarios públicos con fondos del Estado mantuvieron en esas instalaciones detenidos a ciudadanos, a quienes ultrajaban de forma brutal, con especial maldad. 

El Ejército ha continuado haciendo uso de esta instalación. Se coloca allí la sede del Ministerio de la Defensa como que nada hubiera pasado. En lugar de constituir este espacio como un centro de memoria, que precisamente eso es de los elementos clave, que nos permiten como sociedad asegurar que estos hechos nunca más vuelvan a repetirse.

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Narradora: ¿Quieres escuchar lo que pasó en otros lugares? Si estás haciendo un recorrido presencial, puedes ir hacia la diagonal 6 y 19 calle de la zona 10 y buscar el código QR. Ahí te hablaremos sobre la sede del Departamento de Investigaciones Técnicas de la Policía Nacional, otro de los lugares donde el Ejército retenía y torturaba a personas militantes de movimientos estudiantiles y organizaciones consideradas insurgentes, que luego trasladaban a centros clandestinos de detención.  

Si haces el recorrido digital, puedes escuchar las demás cápsulas en agenciaocote.com o en tu plataforma de audio favorita. También puedes explorar el mapa para ver otros lugares.

Cortinilla de cierre:

«Aquí pasó algo» es una  producción de Ocote. 

Angélica Medinilla

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