Después de las tormentas
Radio Ocote
Yo, macho // Un hiphopero se cuestiona y de cómo Café Tacvba cambió Ingrata
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En el tercer episodio de YoMacho, el artista y hipopero guatemalteco, Danny Marín, cuenta cómo ha vivido el proceso de cuestionarse la masculinidad hegemónica desde el rap, desde esos espacios que se creían dominados por varones. Un breve recorrido para tratar de entender qué enseña la música sobre ser hombre, cuál es su relación con la violencia contra las mujeres y cómo es posible, desde el arte, empezar a cuestionarnos y reimaginarnos.



GUION

Danny Marín: Para mí ser hombre es nacer con ventaja. Y no es algo bueno.  Porque no, no es justo. O sea, si me hubieras preguntado hace unos diez años. Qué es ser hombre te hubiera dicho es proveer, es ser sólido. Es ser la roca de la casa, me entendés, pero ahora me he dado cuenta que mi familia no es el caso. O sea, es mi hermana mayor y mi mamá. Mi hermana mayor es la matriarca de toda la familia, es la que, si no fuera por ella, la mayoría de nosotros no tuviera un trabajo. Entonces, para mí ser hombre es algo que nos dijeron que se hacía de una manera. Y creo que al final ni siquiera sabemos bien como es la casaca, solo estamos siendo una cosa que nos dijeron que teníamos que hacer.  Y no, no lo hemos hecho bien en todo este tiempo.

Roberto Samayoa Ochoa: ¿Te suena familiar su voz? Danny, también conocido como “Kontra” Marín. es un rapero y músico guatemalteco que desde hace más de siete años decidió vivir del hip hop. Pero hoy no está acá para hablar de su carrera. A través de la historia de Danny, trataremos de responder preguntas como ¿qué enseña la música sobre ser hombre?  ¿cómo influye lo que escuchamos en la construcción de la masculinidad?  y ¿qué tiene que ver todo esto con la violencia contra las mujeres?

Narradora:  Bienvenido, bienvenida, al tercer episodio de la serie YoMacho, un espacio de Radio Ocote para hablar sobre otras masculinidades. Soy Melisa Rabanales y junto a Roberto Samayoa Ochoa, a quien escuchaste antes, te acompañaremos en este pequeño viaje sobre construcciones sociales, imaginarios, comportamientos. En este episodio conversaremos sobre música y hip hop, y sobre cómo los productos culturales en general han sido atravesados por el machismo y el patriarcado. Conversaremos sobre su influencia en la construcción de la llamada “masculinidad hegemónica” basada en la violencia, pero también sobre cómo es posible, desde el arte, empezar a cuestionarnos y reimaginarnos lo que significa ser hombre. De esta manera, reconocer y respetar a los demás como personas con derechos humanos. Como personas con derecho a una vida libre de violencia.

Danny Marín: Entrando a la adolescencia, porque empecé a escuchar cada vez raperos que estaban diciendo cosas como más crudas, más serias, de más, que probablemente mis papás no hubieran hablado conmigo.

Narradora:  Danny empezóa escuchar rap cuando era adolescente y visitó a su hermano en Estados Unidos. Después de copiar en su iPod la música que su hermano escuchaba, empezó a interesarse por el hip hop. Fue uno de los momentos cruciales de su vida, no solo porque eso definiría su futuro, sino también porque la música empezó a convertirse en uno de los productos culturales que más influyó en su visión de masculinidad. Así, los ejemplos que tenía sobre cómo se debería comportar un hombre venían, además de la casa y del colegio, de lo que escuchaba.

Danny Marín: Hay un conflicto, es una contracultura de automáticamente, estamos en contra de algo, entonces eh, siempre tienes que ser un tipo duro. Un tipo que durante muchos años el rapero no mostraba muchos sentimientos, es un hombre sabio de calle que se las puede, zorro viejo, no te duermen en la casaca, puede ser chistoso, te puedes poner medio romántico, pero le decís solamente a la chava que sos lo mejor y que le iría bien con vos, pero me entendés, lo mantenés clase va.

Roberto Samayoa Ochoa:  La sociedad, a través de sus distintas instituciones sociales, políticas, pero también a través de los productos culturales como la música, ha contribuido a mantener un orden y un discurso: los hombres fuertes, visionarios, rudos, enojados, gritones, infieles, y con la mecha corta.  Y no es que haya una clase en particular en donde aprendamos a ser “zorros viejos” o que “el que todo se las puede” como dice Danny.  El aprendizaje se da por medio de la imitación de otros hombres, de lo que escuchamos que dicen (porque si lo dice alguien a quien damos importancia asumimos la veracidad del discurso), de lo que hacen y dejan de hacer: son nuestros guardianes de la masculinidad. Y este aprendizaje no solo influye en la visión que tenemos de nosotros mismos, sino también de las mujeres y de la violencia que se les infringe y que de alguna manera aprendemos a normalizar.

Danny Marín: Se les trataba mal, definitivamente desde el inicio del hip hop ha sido, ha sido notorio. Es innegable, sería descarado de mi parte decir:  no, todo era positivo. Son pajas, va como te digo, habían casos específicos y especiales, como por ejemplo Los aldeanos que tocaban temas así, como muy distintos su perspectiva de la mujer era muy distinta a los puertorriqueños, ¿verdad? Solamente con ver el vídeo, por ejemplo, eh, era muy distinto. Sin ir tan lejos dentro del mismo España escuchar una canción de “violadores del verso” ese era el nombre del grupo. Yo siento que si salen ahorita sería mucho más difícil poder seguir con ese nombre, pero este era un grupo de principios de los noventas y al final del día en ellos se autodenominaban rap hardcore, entonces si tienen letras como bien densas. ¿Eh? Pero nunca caía en lo mismo que los puertorriqueños. Era como una manera distinta. Era hardcore con el hecho de que como que eran bien explícitos en decirle cómo se le iba a coger, por ejemplo.

Narradora: Pero no solo es el hip hop. A lo largo de la historia hemos sido bombardeadas y bombardeados por este tipo de discursos donde se normalizan las violaciones, la violencia, los celos e incluso donde se normaliza el asesinato de mujeres. El patriarcado enseña que las mujeres son un objeto. Un patriarca tenía tierras, vacas, cabras, camellos, semillas y también mujeres. Las mujeres son parte de ese patrimonio que le sirve para continuar con la descendencia, por lo tanto, se enseña que  se puede hacer cualquier cosa con ellas, con nosotras. Oigamos otros ejemplos:

[Mátalas- Alejandro Fernández ]

Roberto: Si bien es cierto, la canción habla también de ternura, de detalles, de flores y de canciones; termina de bordar un cuadro de violencia pasiva y de amor romántico. Se puede justificar este tipo de expresiones en una canción aduciendo a la creatividad, a que es en sentido figurado y a la metáfora. Pero, a ver,  no se puede negar que la lectura literal apela a la violencia contra las mujeres..

[Ingrata – Café Tacvba]

Roberto: Esa era la versión original de Ingrata, de Café Tacvba. Tanto el grupo como el vocalista Rubén Albarrán han reconocido que en 1993, cuando se compuso la canción , ellos no estaban sensibilizados con la problemática de los femicidios y, ahora, decidieron cambiar parte de la letra e incorporar una adaptación de Andrea Echeverri que dice:

[“Ingrato, no me importa si me quieres, me vale madre si me dejas, a mandarte a la chingada, ingrato, porque soy independiente, porque no te necesito, no soy tu media costilla, es respeto lo que exijo, como madre yo reclamo ni una más es lo que pido, ningún macho abusivo violará a una chava. Que la violencia se desaparezca, la tolerancia será la bandera”]

Roberto: ¿Deben reescribirse entonces todas las canciones, o todos los poemas, o escribir de nuevos los cuentos, pintar los cuadros? Es imposible. Lo que sí puede hacerse es darse cuenta de que la sociedad, entre ellos quienes hacen música y productos de consumo cultura, tienen una influencia. Que se cuestionen la comunicación de discursos que atenten contra la dignidad de las personas.

Narradora: Danny reconoce que no es un proceso fácil. Cuando empezó su carrera, sus letras no abordaban temas como violencia hacia las mujeres o sexualidad, pero sí ha venido cuestionando ¿qué tipo de rap quería hacer? Y si eso, de alguna manera, definiría qué tan hombre sería.

Audio Danny Marín:  Y siempre como que recuerdo este pensamiento porque de repente tenía novia y había momentos en los que decía, pero ¿qué pasa si saco una canción hablando como hablan los raperos decía algo como qué “Sí que ando con culos que ando con chavas, que ando con botellas, que no sé qué”? ¿ será, que eso es lo que tengo que hacer, eso es lo que me hace falta?  Pero nunca me atreví y siempre como que se le atribuye algo más como no, que ese no es mi género, como tengo novia, tal vez se enoja, por ejemplo. Y aparte era más güiro, entonces poco a poco he ido creciendo, me atreví a hacer otros géneros y he intentado escribir sobre otras cosas. Porque para mí había momentos en los que ni siquiera quería hablar de coger, por ejemplo, porque lo miraba como ay no, que como quiero rapear, por ejemplo. Pero el rollo era, o sea, lo puedes hacer de una manera correcta. ¿Verdad? ¿Lo puedes hacer sin necesidad de que alguien se sienta ofendido? Entonces sigo en el proceso de aprender a poder expresar estas cosas que tengo sin caer en ser ofensivo, en ser abusivo al final del día.

Narradora: Danny recuerda que comenzó a cuestionarse en el momento en el que pudo compartir con mujeres que conquistaron esos espacios que anteriormente solo eran “para hombres”. Desprenderse de los privilegios y ciertas actitudes no es fácil.

Danny Marín: Para serte sincero, casi solo estaba escuchando rap de los hombres, eran pocas las mujeres que escuchaba. Ahora, la persona que a mí como que me ayudó a entender muchos temas de violencia, especialmente de género, pero de muchas cosas que yo las sentía como normales cotidianas, tanto en mi vida como las de las demás fue cuando creamos el colectivo “Última dosis” y hacíamos música con Rebeca Lane. Que ella era un poco más grande que nosotros y pues ya está como muy informada al respecto y nosotros éramos personas que estamos entrando a los 20 años sin mucha idea de cómo funciona en realidad las cosas más que lo que nos explicaron en el colegio o en la Universidad. Entonces ahí fue cuando yo empecé y cuestionando eh las cosas que yo ya tenía en mi mente.

Roberto: ¿Qué implicaciones tiene entonces dejar de ver a las mujeres como  un objeto de consumo, un objeto sexual, una moneda de cambio o un ser sin inteligencia ?

Muchas. Desde las más superficiales como dejar de hacer música que hable sobre sus cuerpos para que venda;  hasta empezar a cuestionarse la trata de personas, las violaciones de parte de padres y abuelos y la consecuente maternidad forzada. O que las mujeres no tienen por qué cumplir con la voluntad de los hombres en lo que respecta a su propia vida, su educación, su cuerpo, su sexualidad y su desarrollo personal. También implicaría que se construyan espacios con relaciones más iguales.

Danny Marín: No es fácil para nadie, verdad? Más  para ningún  ámbito artístico. No es fácil para nadie y es el doble o del triple difícil para las mujeres. Esa es una realidad y te lo digo yo, que mi novia hace pocos meses me dijo “mirá, date cuenta que cuando escuchamos música que tú pones rara vez ponés a una mujer. Casi siempre escuchando hombres” me dice. Y hasta hace poco me di cuenta si no me lo menciona ella, no me doy cuenta. Entonces, definitivamente en la música en general. No, no hay los mismos espacios, no hay las mismas oportunidades.

Narradora: Pero no basta solamente con darse cuenta de que ciertas actitudes refuerzan las desigualdades, o de que las cosas son más difíciles para las mujeres, o de declararse aliados. Se trata también de que los hombres se replanteen, ¿qué espacios le dan a las mujeres desde sus propios ámbitos? Y es ahí, donde está el verdadero reto. Danny habla de que ha hecho varias colaboraciones con mujeres, con Cinthia Fion y Sara Curruchich, pero mientras conversábamos , se dio cuenta de algo:

Danny Marín: Pero justo ahorita que estamos hablando de esto,  me pongo a pensar y cuando he presentado mis álbumes solo he invitado a bandas y a cantantes hombres y ahorita que estoy en esta entrevista me puse a pensar en eso, como cuando presento mis álbumes. ¿Por lo regular quién estaba en el show? Son hombres. Entonces, en ese tipo de aspectos es donde yo sigo como buscando la manera de… De hacer esos cambios porque fijo, voy a sacar más álbumes, voy a sacar más música y ahí es donde yo puedo seguir cambiando eso con la poca influencia que tengo dentro del ámbito local, ¿verdad?

Roberto: Dejar que las mujeres ocupen espacios es también una manera de luchar contra la desigualdad. Otro tema importante que tocábamos en los episodios anteriores es que los hombres empecemos a reconocernos como seres sensibles. Que seamos capaces de aceptar nuestros errores, de expresar emociones, de pedir ayuda. Esa también es una forma de ganarle al patriarcado. Danny cree que desde el hip hop las cosas también han ido, poco a poco, cambiando.

Danny Marín:  Ya llegaste a un punto donde hay raperos admitiendo que están deprimidos, que tienen problemas y que han intentado suicidarse, por ejemplo. Entonces para un montón de niños que antes solo les tocaba escuchar rap de gánsteres de Nueva York que no iban a mostrar sentimientos porque están vendiendo crack en la calle.  A pasar un punto donde el rapero de moda ahora está hablando de problemas de salud mental y ya  te permite aceptar cosas en ti mismo mientras creces, o sea el decir bueno, tal vez no está mal que me siento así a veces y que pueda buscar ayuda o el hecho de que artistas como Frank Ocean salgan del closet y aunque él dice que él, bueno, mira, mucho soy bisexual, ¿verdad? Y son cosas de que me imagino que para una persona, independientemente del artista que sea o del grupo social en el  que formas parte. Verte, sentirte representado de esa manera te permite sentir seguir sintiéndote hombre o mujer o cómo te querrás identificar porque sabes que no está mal. Como te dijeron tus tíos, por ejemplo, de que si no usabas el pantalón en la arriba del ombligo, me entendés, no eres hombres, por ejemplo.

Roberto:  Los cambios no suceden de un día para el otro, los procesos de deconstrucción son caminos largos. Hay baches y desvíos pero tampoco son imposibles de transitar. Lo importante es tomar acciones concretas. Ahora.

Danny Marín: Definitivamente no ha sido fácil, es cuestionarme cosas que probablemente mi misma mamá, tías, hermanas me han dicho que así es. Entender que tal vez ellas puede que estén equivocadas, también verdad, poner de mi parte para no seguir perpetuando ese tipo de cosas, ¿eh? Y está hasta el momento seguir identificando actitudes y comportamientos. No son los correctos,  va.

Danny Marín: Como cocinarme mi propia comida. Sin ir tan lejos, me entendés, ósea, lo hago, puedo, pero. Igual mi mamá, lo cocina siempre, siempre ha sido así, vienen mis hermanos a comer a la casa de lo que sea y cocinado y no le molesta a mí menos obviamente. Pero ya ahora entiendo que no es porque así tiene que ser me entendés. Ese es el rollo que sí se me enseñó que o sea, las mujeres sirven la mesa, pues. ¿Y nunca te cuestionas, menos como hombre, por qué vas a preguntar? ¿Si puta, te conviene? Pero cuando te empiezan a explicar y eso y tiene mucho que ver con, por ejemplo, con mi novia, con el tiempo que llevo con ella y lo mucho que ella me ha informado, a mí me hace saber cosas como mirá: o sea, no estas ayudando en la casa, pues porque no es ayuda, estás limpiando tu casa. Que son cosas de que, lo cual ahora, mirando infografías de artículos y todo, pero o sea de verdad creciendo en el hogar en el que crecí con la gente con la que vamos a cubo, con la que me crie en cuando te lo explican, así es como pues explota la cabeza,va

Roberto: Empezar a cuestionarnos lo que consumimos, lo que vemos en las películas, los patrones que aprendimos en casa y por supuesto: nuestros propios comportamientos es reconocer que la masculinidad no tiene que ser violenta. Que la identidad de un hombre es mucho más que ser agresivo o poderoso; que podemos vencer el patriarcado o al menos intentar tomar conciencia de esas actitudes de macho que llevamos dentro . Que las masculinidades, sí en plural, nos permiten expandirnos; sin atropellar a los demás. Y también depende de nosotros, los hombres, ayudar a construir una sociedad más justa para las mujeres. Que es posible plantearnos otras masculinidades, más integradoras. 

(Música final identidad sonora Yo macho)

Narradora: Esto fue todo por hoy, muchas gracias por escuchar este episodio que es parte de la serie YoMacho, el espacio de Radio Ocote para repensar las masculinidades. Si aún no has escuchado los episodios anteriores podes hacerlo a través de tu plataforma favorita. Y si te gustó, compartilo con tu gente. ¡Nos encontraremos en  el próximo y último episodio de esta serie!


Créditos finales

La serie Yo Macho es una producción de Agencia Ocote basada en los intercambios del webinario “Hombres en confinamiento” realizado por La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos con el apoyo de Canadá. 

Guion, reporteo y entrevistas: Melisa Rabanales.

Investigación y líneas temáticas: Roberto Samayoa Ochoa.

Edición de guion: Alejandra Gutiérrez.

Diseño de audio y edición: José Monterroso.

Ilustraciones: Maritza Ponciano.

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