Subsidio a los combustibles: ¿por qué no beneficia a quienes más lo necesitan?

El Ejecutivo pidió al Legislativo autorizar un subsidio de Q3,480 millones para el diésel y la gasolina regular (de agosto a diciembre de 2026), como «un alivio para los hogares guatemaltecos». Sin embargo, la evidencia internacional y analistas guatemaltecos aseguran que este tipo de beneficios termina principalmente en manos de quienes más tienen y no de quienes más lo necesitan. Esto, además, desincentiva la búsqueda y el uso de energías más limpias.

El Congreso de la República tiene sobre la mesa una nueva iniciativa de subsidio a los combustibles. El Gobierno pidió Q3,480 millones para financiar Q12 por galón de diésel y …

factica-logo-blanco
subsidio a los combustibles en Guatemala 01

El Congreso de la República tiene sobre la mesa una nueva iniciativa de subsidio a los combustibles. El Gobierno pidió Q3,480 millones para financiar Q12 por galón de diésel y Q3 por galón de gasolina regular, para subsidiar de agosto al 31 de diciembre de 2026. La propuesta llega después de que Q2,000 millones se entregaron entre el 1 de mayo y el 2 de julio en condiciones similares.

El diseño es el mismo: los importadores aplican el descuento en el precio de venta y luego el Ministerio de Energía y Minas (MEM) les reembolsa el total facturado. 

La idea es que si a un importador le corresponde cobrar Q40 por galón de diésel, lo vende a Q28 y el Estado le devuelve los Q12 restantes. 

Esto quiere decir que el subsidio no llega directamente a las personas que llenan el tanque. Pasa por la cadena de importación y distribución, con la expectativa —no la garantía— de que ese alivio se traslade al consumidor. Y ahí radica el problema. Esto se conoce como subsidio generalizado.

Lo que dice el Banco Mundial

Un informe del Banco Mundial sobre reformas de subsidios energéticos, analizó casos como Ucrania, Indonesia, Guinea o Uzbekistán. Estos evidenciaron un patrón que se repite a nivel internacional.

Los subsidios generalizados a la energía —que no distinguen quién los recibe— tienden a beneficiar «desproporcionadamente a los hogares de mayores ingresos». 

Dicho estudio, publicado en 2023, evidencia que solo en Ucrania, antes de reformarse los subsidios que entregaba, el quintil (20%) más rico de la población recibía el 35% del beneficio. Por el contrario, el quintil más pobre recibía el 11%. 

@edgarortizgtm El Ejecutivo propone un subsidio de 12 quetzales al diésel y 3 a la gasolina regular. Va a costar 3.500 millones de quetzales y es un desastre. ¿Por qué no va a funcionar? •⁠ ⁠Es extremadamente ineficiente: el gasolinero puede capturar parte del beneficio y no bajar realmente el precio. •⁠ ⁠No garantiza que bajen los alimentos en la misma proporción. •⁠ ⁠Según el Banco Mundial, este tipo de subsidios beneficia 6 veces más a los hogares de mayores ingresos que a los más pobres. Hay alternativas mejores y más baratas: ayuda focalizada a quienes realmente lo necesitan. Mañana domingo 26 de julio firmamos la reforma a la justicia de Poder Ciudadano en Pasos y Pedales. 📍 Plaza Subway – Carnes San Martín (14 calle, lado zona 13) De 10:00 a 14:00 hrs. ¿Crees que el Congreso debería aprobar este subsidio? Comenta. #Gasolina #Subsidio #Combustibles #Guatemala #PoderCiudadano ♬ sonido original – Edgar Ortiz Romero

En Indonesia, el quintil más rico se quedaba con el 42% de los subsidios energéticos, frente al 8% para el decil (10%) más pobre.

Esto ocurre, según el Banco Mundial, principalmente porque los subsidios terminan favoreciendo a quienes más combustible consumen. Estos son el transporte pesado, la industria y automovilistas que más utilizan sus vehículos.

Expertos lo advierten

Esa misma lógica aparece en el debate guatemalteco. Expertos del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) o del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES) lo argumentan.

«El subsidio a los combustibles causa muchas injustas transferencias de riqueza de unos a otros, no necesariamente hacia los más pobres», asegura Ramón Parellada, de la junta directiva del CEES, en una columna de opinión.

Y así lo ejemplifica: «Estoy seguro de que si llega alguien a pedir que le subsidien su combustible para ir de vacaciones, nadie estará de acuerdo. Pero así es, todos reciben el subsidio por igual».

«Muchos vehículos se usan tanto para trabajo como para ocio. ¿Como diferenciar el uso que requiere subsidio del que no? ¿Por qué el que vive en un pueblo tiene que subsidiar al de la ciudad?», afirma el economista.

El CIEN, por su parte, advierte que «un subsidio general al galón es una medida regresiva, mal focalizada y de baja calidad del gasto público. Distribuye el beneficio según el nivel de consumo y no según la necesidad real de los hogares vulnerables».

«Una parte importante del subsidio termina beneficiando a quienes no requieren apoyo prioritario», según el CIEN, que ratifica que esos proyectos «diluyen el gasto público y favorecen desproporcionadamente a los sectores de mayor capacidad de consumo».

Icefi, por su parte, lo advertía desde 2022, cuando se pagaron subsidios similares a los distribuidores de gas propano y combustibles. Carlos Gossmann, coordinador del área de Presupuestos Públicos, indicaba en ese momento que el oligopolio de distribuidores controla la oferta.

«Por lo que el impacto real en los precios sería difícil de estimar cuando son ellos quienes tienen mayor poder en la decisión…, lo que puede generar la colocación precios artificiales que se alejan de un precio real de mercado». 

Sobre los precios con subsidio ese año, Gossmann indicaba que «no se sabe si esos precios existentes a valor de mercado realmente eran tan altos o debieron ser menores para que el subsidio objetivamente tuviera el efecto deseado». Hoy el problema sigue siendo el mismo.

Desincentiva las energías limpias

El informe del Banco Mundial también advierte sobre un efecto menos visible pero igual de relevante: los subsidios rompen el vínculo entre el precio que paga el consumidor y el precio real del mercado. 

Cuando ese vínculo se rompe, desaparece cualquier incentivo —para hogares, empresas o el propio Estado— de «moderar el consumo de combustibles fósiles o de buscar alternativas más limpias». Esto incluye la motivación o no a la industria de estas energías alternativas.

Significa que mientras más se gaste manteniendo artificialmente los precios de los combustibles, menos sentido económico tiene invertir en transporte eléctrico, energía solar o eficiencia energética. 


Si dudas de alguna información, te invitamos a utilizar Fáctibot nuestro chatbot contra la desinformación; nosotras la verificamos por ti. O manda tus consultas al contacto de Agencia Ocote (502) 37568119.

También te puede interesar

ocote-icono-negro