El sonido de los árboles al caer fue la primera alerta de que algo sucedía en el bosque de Kanajuyú, en la zona 16 de la ciudad capital. «La tierra …
El sonido de los árboles al caer fue la primera alerta de que algo sucedía en el bosque de Kanajuyú, en la zona 16 de la ciudad capital. «La tierra temblaba. Se escuchaba a la distancia. Entonces, los vecinos comenzaron a decir: “Púchica, ¿qué está pasando?», recuerda una vecina. Ha decidido alzar la voz, pero al relatarnos lo que ocurre prefiere no revelar su nombre debido a la disputa legal por salvar el territorio.
Los sonidos no pararon durante aproximadamente un mes, en febrero de 2024, con excepción de los fines de semana. Esta vecina encontró el origen del ruido y los temblores: en la entrada a las colonias del área estaban talando un bosque de árboles centenarios.
«Logré llegar y cabal estaba la montaña ya “pelona”. (Antes) era una parte bien bonita que se veía desde los ganchos cuando ibas subiendo la carretera. (Al llegar) ya estaba “pelado” y aparte todos los troncos», recuerda.

El área afectada se encuentra a poco más de un kilómetro de distancia del Parque Ecológico Kanajuyú, compuesto por 14.77 manzanas de bosque de pino y encino.
«El bosque de pino-encino es uno de los más amenazados porque ambas especies son muy apreciadas para el combustible», explica la ingeniera Karen Aguilar, directora de Planificación y REDD+ Manager de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco).
El parque, propiedad municipal, es administrado por Fundaeco desde 2012, según establece un acuerdo municipal. Pero esto no implica que los esfuerzos de conservación sean financiados por la municipalidad. Si bien esta brinda apoyo técnico y ha contribuido con equipamiento como bancas, la administración se financia con el cobro del derecho de ingreso al parque.
La amenaza: un proyecto inmobiliario
Las vecinas comenzaron a organizarse en febrero de 2024. Al no percibir interés por parte de la junta directiva del vecindario, crearon un grupo de WhatsApp al que se unieron unas ocho personas.
Iniciaron un trabajo voluntario, enfocado en establecer quién estaba detrás de la tala y quién podría brindar soluciones. Establecer dónde buscar la información fue el primer desafío, pues nadie tenía conocimientos técnicos sobre el tema.
El colectivo tomó nombre: Juntos por Kanajuyú. «Cuando sabes que la causa es justa, recalibras tu brújula moral y vas sacando fuerzas y energías de donde no hay», afirma otro vecino.
Pronto encontraron la causa del problema: justo enfrente del parque ecológico se pretende construir Boreal, un proyecto inmobiliario que promete 84 terrenos que van desde 612 hasta 1,350 varas cuadradas (unos 427.6 hasta 427.6 metros cuadrados).
Paradójicamente, el bosque es una de las ventajas que Boreal promete a sus potenciales clientes.
«En la majestuosidad de un bosque milenario, Boreal es un concepto único de privacidad y sofisticación en la zona 16. El imponente paisaje natural que rodea sus terrenos lo convierte en el escenario ideal para construir un hogar de ensueño», indica su página web.

La aprobación municipal
Además de estudios técnicos y profesionales, Boreal necesita de dos licencias clave para iniciar la construcción: una extendida por la municipalidad de Guatemala y otra por el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) —que se aprueba después de presentar un Estudio de Impacto Ambiental (EIA)—.
El viernes 5 de julio de 2024, el Concejo Municipal de la Ciudad de Guatemala conoció una solicitud de HS International —empresa detrás de la construcción de Boreal— para autorizar la obra y otorgarle la administración de las áreas comunes.
Previo a ella, el Concejo Municipal asistió a una sesión informativa sobre el proyecto. «Me pareció positivo que la desarrolladora se acercara a presentarme el proyecto, pero también (tenían) cierto interés en que yo no lo obstruyera en su aprobación en el concejo», narra Ninotchka Matute, concejal octava y una de los únicos dos concejales de oposición en el Concejo Municipal.
El Consejo Municipal de Guatemala está conformado por el alcalde, 3 síndicos y 4 concejales del partido Unionista, 3 concejales de CREO, 2 de Movimiento Semilla-Winaq y 1 de la UNE.
Aunque ella y el concejal Oscar Girón (Winaq) votaron en contra, el proyecto fue aprobado por mayoría. «Todos los dictámenes que aparecen en las agendas que propone la administración del alcalde Quiñónez, van a ser aprobados porque son mayoría. Es muy poco lo que se puede hacer (en contra)», explica Matute.
La compensación por el daño
En casos como este, donde la construcción depreda ecosistemas, la municipalidad suele solicitar medidas compensatorias, como obras o infraestructura adicional, continúa la concejal.
Según Matute, para autorizarle la obra a Boreal la administración Unionista le solicitó la construcción de un viaducto.
«Una carretera, aunque no sea una vía de alto tráfico, sin duda corta el ecosistema y afecta a las especies, tanto vegetales como animales. No ha bastado la tala masiva de árboles, también produce los efectos nocivos que una vía vehicular tiene en los bosques», sostiene la concejal.

Fallas en los compromisos ambientales
El MARN entregó la licencia ambiental a Boreal el 17 de noviembre de 2023. El año siguiente, el 11 de noviembre de 2024, el colectivo de vecinos presentó un recurso de oposición, del cual no obtuvo respuesta.
Los vecinos actualizaron el recurso. Esto obligó al MARN a realizar una auditoría ambiental que evaluara si la empresa cumplía con las medidas de mitigación y los compromisos legales para proteger el entorno natural.
El proyecto no había comenzado su fase de construcción por lo que era difícil establecer si se cumplía con las medidas y compromisos. Además, sí contaba con una licencia de aprovechamiento forestal del Instituto Nacional de Bosques (Inab), la cual le permitía talar 300 árboles.
Sin embargo, la auditoría encontró una falla clave: El proyecto no tomó en cuenta las inconformidades de los vecinos del área de influencia. Ni siquiera se habían comunicado con ellos.
«Información proporcionada por Ligia Campoverde y Julio Campos (personal que atendió la Auditoría Ambiental) menciona que, en la etapa de corte de árboles no se comunicaron con los vecinos debido a que el Inab no obliga a realizarlo», estableció el informe.
Agencia Ocote intentó contactar a HS International por medio de uno de los arquitectos del proyecto. La persona indicó que no forma parte de la empresa, pero que les trasladaría la solicitud. Sin embargo, no se obtuvo respuesta.
Suspensión y contradicción
El informe final de la Auditoría Ambiental, presentado el 22 de agosto de 2024, emitió un dictamen no favorable para la empresa. La Dirección de Cumplimiento Legal del MARN ordenó que la Dirección de Gestión Ambiental y Recursos Naturales suspendiera la licencia ambiental del proyecto.
El MARN anunció la decisión el 19 de septiembre de 2024.
«Funcionó haber puesto todos los ojos en la situación; haber hecho los memoriales y mandado las firmas», dice una de las vecinas. Pero, dicen, fue solo un breve respiro.
Según el expediente de la Auditoría Ambiental que los vecinos recibieron a partir de una solicitud de acceso a la información —y al que Agencia Ocote tuvo acceso—, el 2 de noviembre de 2024, la misma Dirección de Cumplimiento Legal del MARN ordenó levantar la suspensión y archivar el expediente, por medio de un oficio (número 2691-2024).

Se detalla que para levantar la suspensión, HS International habilitó un correo electrónico y un número telefónico específicos para atender dudas e inconformidades. Ambos fueron colocados en un rótulo ubicado en la entrada del proyecto.
Agencia Ocote intentó comunicarse por ambas vías, pero no obtuvo respuesta. Como tampoco existe información y forma de contactarla en internet.
Sin embargo, el MARN indicó a Agencia Ocote, por medio de una solicitud de acceso a la información pública, que la suspensión se encuentra firme.
«Se hace constar que en los archivos de esta Dirección no obra información relativa al levantamiento de la suspensión de la referida licencia ambiental, ni existe registro de la interposición de recurso alguno en contra de la resolución de suspensión», indicó.

Les jugó la vuelta
La empresa también acreditó haber sostenido reuniones informativas con los actores clave del área de influencia, como los vecinos del Condominio Jardines Rosario de San Isidro, integrantes del Comité Único de Barrio de Kanajuyú II y la Asociación de Vecinos de Kanajuyú I. También con representantes de Fundaeco.
Los integrantes de Juntos por Kanajuyú indican que supieron sobre las reuniones, pero decidieron no asistir.
«No aceptamos la reunión porque sabíamos que estaban en etapa de validación. Si nos juntamos con ellos, iban a decir que ya estamos notificados».
«Igual nos jugaron la vuelta y se juntaron con los de la asociación de vecinos de acá (que desde el inicio, no manifestó interés en defender el bosque)», explica la vecina.
El MARN impuso a HS International una multa de Q30,427.60, la cual fue pagada.
El impacto ambiental
El proyecto Boreal intervendrá 18.6 hectáreas de terreno. Esto equivale a más de 17 campos de fútbol.

El terreno se encuentra justo al lado del parque ecológico Kanajuyú, donde Fundaeco ha confirmado la presencia de más de 100 especies de aves, algunas de ellas, migratorias. «Kanajuyú está contribuyendo no solo a la biodiversidad residente, sino también a la biodiversidad que migra al norte», dice la ingeniera Aguilar. En el parque también se ha confirmado la presencia de zorros y tacuazines, entre otros mamíferos.
A los vecinos les preocupa que, con la construcción de Boreal y de la carretera, se pierda la interconectividad del ecosistema. Es decir, entre el parque ecológico y el bosque privado dentro del área de incidencia de Boreal.
«Básicamente quieren poner una pared, una malla donde solo los residentes de ahí van a tener acceso a áreas verdes. Entonces, ¿qué va a hacer un zorro que quiera cruzar?», cuestiona el vecino.
Aguilar afirma que Fundaeco ha presentado una serie de recomendaciones para el proyecto. Entre ellas que el 27% del terreno que se cederá a la Municipalidad para «diseño, planificación y urbanismo», según el estudio de impacto ambiental, sea integrado al parque ecológico. También que no se talen los árboles centenarios.
Sin embargo, señala la experta que desconocen si estas recomendaciones serán tomadas en consideración.
«No hay compensación que valga»
Aunque la empresa reforeste el bosque talado, ninguna medida de compensación será suficiente para retribuir la pérdida de árboles con cientos de años, según los vecinos.
La concejal Matute coincide: «Toda la flora y fauna es irrepetible porque lleva centenares de años construyéndose. Eso no se recupera».
Los vecinos también consideran que lo que las instituciones decidan sobre este caso puede ser un parteaguas para el actuar de los proyectos inmobiliarios en zona 16, donde, desde la inauguración del Centro Comercial Paseo Cayalá en 2011, los proyectos inmobiliarios y comerciales han transformado de manera acelerada el entorno.

El impacto en el área montañosa de la zona 16 puede verse a través del diagnóstico comunitario Donde la ciudad olvida que también es bosque elaborado en 2025 por el Instituto 25A.
«Nos creímos el cuento de la “eterna primavera” y, al creernos ese cuento, no nos pusimos a pensar que esa eterna primavera hay que cuidarla», finaliza el vecino.





