Solórzano Foppa, «un revolucionario de este siglo»

Fiscal, jefe de la SAT y candidato criminalizado durante la gestión de Consuelo Porras. Quienes trabajaron, fueron criminalizados y soñaron proyectos con él cuentan cómo era Juan Francisco Solórzano Foppa, como lo definen: «un revolucionario de este siglo».

Hombre de izquierdas y progresista, Juan Francisco Solórzano Foppa decía sin ambages lo que sabía o lo que pensaba. Una carrera meteórica por dos de los  laberintos más complejos del …

Portada bio Juan Francisco Solorzano Foppa
Imagen: Sofía Cabrera

Hombre de izquierdas y progresista, Juan Francisco Solórzano Foppa decía sin ambages lo que sabía o lo que pensaba. Una carrera meteórica por dos de los  laberintos más complejos del sistema: el Ministerio Público (MP) y la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) fueron su plataforma de acción y el escenario de su popularidad. 

El sábado 17 de octubre de 2026 fue asesinado en una cancha del Campo Marte, en la Ciudad de Guatemala, a donde había llegado a jugar futbol como lo hacía desde hace 15 años. 

Su arrojo y desparpajo le hicieron ganar una admiración y respeto que, tras su muerte, acallan a las voces críticas que cuestionan sus formas y algunas  acciones. Lo que muchos consideran valentía, otros denominan irresponsabilidad.

Entre sus más cercanos y quienes lamentan la tragedia está Juan Francisco Sandoval. El exfiscal anticorrupción lo conoció en 2003, cuando tenía 21 años y Solórzano Foppa 20. Hicieron su práctica penal en la Fiscalía Metropolitana del MP. En ese tiempo «no existían todas las fiscalías especializadas». La Metropolitana «investigaba todo tipo de delitos», recuerda.

Sandoval empezaba su pasantía y Foppa terminaba la suya en la Agencia 19. Foppa había obtenido una plaza de oficial de fiscalía en la Agencia 2, pero almorzaba a diario en la Agencia 19, donde estaban sus amigos. 

Además,  con Foppa trabajaba una tía de Sandoval, a la que le gustaba convivir con su equipo fuera del horario laboral. Así, ambos coincidían también en las reuniones familiares.

«Tuvimos una mentora, la licenciada (Aura) Teresa Colindres. Entre los fiscales más destacados está el grupo que ella formó», asegura Sandoval. Colindres, con 25 años de experiencia (inició en los 90), fue obligada a renunciar en 2018, al inicio de la administración de Consuelo Porras como fiscal general.

Colindres, ahora exfiscal, recuerda a un «jovencito, curioso e inquieto» Foppa. Asegura que él «ingresó como oficial, pero no se conformó con lo administrativo. Le gustaba la investigación y hacía trabajo junto con auxiliares fiscales». 

Fueron tres años los que estuvo en su fiscalía. «Él siempre quería más y más y aprendió muy rápido. Logró llenar los requisitos y ascendió a auxiliar fiscal», repasa Colindres.

Solorzano Foppa honras funebres 20 de octubre
Honras fúnebres por el crimen de Juan Francisco Solórzano Foppa en la plaza central de la Ciudad de Guatemala el 20 de octubre de 2026. Foto: Christian Gutiérrez

Hacia 2006, Foppa pasó a la recién creada Fiscalía de Delitos Contra la Vida. Estando ahí, integró el grupo que investigó el asesinato de los cuatro policías recluidos en la cárcel El Boquerón en 2007. Habían sido detenidos, señalados por el crimen de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano.

Dos años después, en 2008, fue de los primeros nombrados en la UEFAC. Era la Unidad Especial de Fiscalía Adscrita a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que luego se convertiría en la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) y de la que Sandoval sería nombrado jefe en 2015. Pero Foppa estuvo ahí solo unos meses para regresar a Delitos Contra la Vida.

En 2011 tanto Foppa como Sandoval fueron nombrados agentes fiscales. Fue cuando Foppa empezó a investigar estructuras de pandillas, en la transición hacia lo que sería la Fiscalía contra Extorsiones. 

Inicios de la investigación criminal

A finales de ese mismo año, la entonces fiscal general Claudia Paz y Paz lo nombró jefe de la recién creada Unidad de Análisis Criminal. En 2012, la unidad se reestructuró y pasó a ser la Dirección de Análisis Criminal. 

«Fue un trabajo que él realizó. Creó departamentos que abordaron cada tema de análisis, uno financiero, otro criminal propiamente», recuerda Colindres. Convirtió una unidad con cinco o seis personas en una de 40 analistas, explica.

Con esa reestructuración, el futuro abogado Aníbal Argüello llegó como analista técnico. Desde esa oficina empezaron a analizar casos contra estructuras de pandillas y narcotráfico. Su jefa directa también fue Colindres.

Cuando Thelma Aldana asumió como fiscal general en 2014, mantuvo a Foppa en el cargo. Ese año, Argüello se graduó en Derecho y Foppa fue su padrino en la Universidad Rafael Landívar. «Durante años lo traté de usted: Yo le decía “licenciado”», dice hoy Argüello. 

Solorzano Foppa con Anibal Arguello graduacion URL 2014
Juan Francisco Solórzano Foppa fue padrino de Aníbal Argüello en su graduación de la Universidad Rafael Landívar en 2014. Foto: Aníbal Arguello

Fue en 2014 cuando el MP empezó a investigar grandes casos de corrupción y Foppa nombró a Argüello jefe del equipo de analistas que trabajaba en casos con la CICIG. De ahí, surgieron las investigaciones y posteriores condenas de los casos La Línea, Redes y Chico Dólar, que se hicieron públicos en 2015.

«Algo que me marcó mucho fue que siempre que llegabas con un hallazgo nunca te decía: “Eso no lo podés poner”. Todo era: “Dale, dale”. Jamás hubo un freno de “eso involucra a una persona de poder y no se puede decir”. Eso ya te dice mucho de un jefe», explica Argüello, hoy desde el exilio. 

Recuerda que cuando el volumen de información del caso La Línea «se volvió un monstruo increíble», Foppa les consiguió más computadoras, almacenamiento y todo lo necesario para continuar investigando.

Argüello asegura que la política de persecución de pandillas que desde 2010 impulsaron Foppa, Ricardo Guzmán (fiscal  contra crímenes de pilotos y luego viceministro de Gobernación), Francisco Rivas (jefe de la Unidad de Métodos Especiales y luego ministro de Gobernación), y la fiscal general Claudia Paz coincidió con una reducción sostenida de homicidios.

En el mismo sentido, Colindres recuerda que fueron Guzmán y Foppa quienes impulsaron la creación de dos fiscalías especializadas, una para investigar solo al Barrio 18 y otra para la Mara Salvatrucha. Rivas, como jefe de Métodos Especiales, vio «su capacidad de investigar» e inició a compartir sus análisis con ellos.

Colindres afirma que «trabajaron de forma estratégica. No solo era investigar; pensaban en cómo clasificar y litigar los casos que los enfrentarían con las pandillas» en los juzgados. 

Una SAT antes y después de Foppa

En 2016, Solórzano Foppa, con apenas 32 años, asumió como jefe de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Ese mismo año, Alexander Aizenstatd fue nombrado interventor de la Terminal de Contenedores del Puerto Quetzal, luego de otro caso de corrupción revelado por la CICIG.

A la SAT le interesaba implementar herramientas para el control de la recaudación de impuestos en dicho puerto y hubo coordinaciones, según publicó Aizenstatd en una columna de opinión en Nuestro Diario, tras la muerte de Foppa.

«Era una persona directa, práctica y valiente», lo describe Aizenstatd. «Había asumido la SAT en su peor época, cuando funcionarios escondían fajos de billetes en el cielo falso y en maletines». 

El abogado asegura que Foppa, «a su manera, impuso orden, obligó al pago de tributos y abrió procesos masivos de reclutamiento basados en méritos, no en favoritismo. Puso al día hasta a quienes mantenían trabajos en embajadas». 

«A su estilo, hubo una SAT antes y después de él», resume.

Ese estilo es el que algunos detractores criticaron, pero en este momento solo mencionan en voz baja. Era tan estricto que hasta  obligó a tributar los impuestos a su propia madre, Silvia Solórzano Foppa. Según dijo entonces, ella había dejado de reportarlos entre 2015 y 2017 cuando pasó de facturar por servicios profesionales a trabajar en relación de dependencia.

«No es el mejor regalo del Día de la Madre», bromeó con los periodistas al anunciar la decisión el 10 de mayo de 2017.

Solorzano Foppa Silvia Solorzano 1 enero 2026
Juan Francisco Solórzano Foppa junto con su madre, la doctora Silvia Solórzano, el 1 de enero de 2026. Foto: @foppaguate

Un exdirectivo de la SAT, que pidió no ser identificado, cuenta que Foppa escogió personalmente a cada uno de sus intendentes. A él le aceptó las condiciones que puso para trabajar, con una sola exigencia: resultados. 

Lo describe como una persona íntegra y respetuosa, que decía las cosas de frente. «Permitía que cada quien hiciera su trabajo, confiaba en su equipo y se rodeaba de gente capaz». Encabezó personalmente los procesos contra la evasión fiscal.

Desde la SAT siguió apoyando a la FECI, entonces ya dirigida por Sandoval, y la coordinación era vital. «La Línea era un caso de defraudación aduanera y teníamos casos como el de Aceros de Guatemala, de defraudación tributaria», recuerda el exfiscal. 

«Él era tan aplicado que estaba presente en las reuniones de los casos importantes», asegura Sandoval. 

Dos años después de incomodar a las élites en el cobro de impuestos, el directorio de la SAT, bajo el gobierno de Jimmy Morales, decidió destituirlo. 

Cada año el superintendente firma un compromiso de recaudación. El de 2017 fue de Q57,463 millones. Al presentar su informe en enero de 2018, a Foppa le faltaron Q167 millones, apenas un 0.3% de la meta. «Apelando a interpretaciones legalistas, decidieron no renovar su mandato», cuestiona Aizenstatd. 

Del litigio a la criminalización

Luego de su destitución de la SAT, Juan Francisco Solórzano Foppa pasó al litigio privado luego de 15 años de servicio público. Era 2018, Consuelo Porras acababa de iniciar su primer período como fiscal general y el gobierno y el MP empezaron  a criminalizar a operadores de justicia y a desbaratar el sistema de investigación en complicidad con jueces y magistrados de apelaciones.

Foppa no tardó en tomar partido y en denunciar irregularidades. El apoyo a su mentora, la exfiscal Aura Teresa Colindres, fue uno de esos casos. Ese mismo año inició su cruzada de apoyo a la CICIG y a su comisionado, el colombiano Iván Velásquez, a quien el gobierno de Jimmy Morales le prohibió el ingreso al país. 

«Fue de las voces capaces de hacer críticas con valentía, de frente. Siempre fue un luchador de las causas justas», asegura Colindres. 

Considera que Foppa pudo dedicarse al litigio privado, porque «le iba muy bien», pudo «voltear la cara y ver nada más el bienestar de su familia. Pero no lo hizo, no fue su deseo».

Al año siguiente, defendió el trabajo de Sandoval al frente de la FECI, a quien Consuelo Porras ya buscaba destituir mientras  debilitaba esta fiscalía.

Con la criminalización de diversos sectores, Foppa no se escondió. «Con las órdenes de captura había terror y miedo. Pero él fue de los que inclusive públicamente se pronunciaron siempre a mi favor. Ese valor poca gente lo tuvo»,  dice Sandoval. 

En 2021, en las horas posteriores a la destitución de Sandoval, cuando se refugió en la sede de la Procuraduría de los Derechos Humanos y luego se marchó al exilio, Foppa estuvo ahí.

Ya en el exilio, Foppa lo visitó en Estados Unidos «por lo menos tres veces». Sandoval asegura que en ese tiempo por toda la criminalización que sufrió «yo apestaba para mucha gente. Quizá todavía. Pero él siempre estaba. Sus convicciones siempre fueron claras».

Procesos en su contra

Mientras tanto, Solórzano Foppa también vivía en carne propia la criminalización. El MP abrió tres procesos penales en su contra. En los tres decidió acogerse a la aceptación de cargos para no recibir condenas mayores.

El primero se inició después de una denuncia de Karina Rottman, conductora de Vea Canal. En noviembre de 2017, Foppa, siendo jefe de la SAT, había hecho una publicación en redes sociales recordando que había pedido el embargo de las cuentas bancarias de Rottman por impago de impuestos.

La conductora lo denunció por violencia psicológica contra la mujer. En 2019 un juzgado desestimó la denuncia, pero el MP de Consuelo Porras apeló y la Sala Primera de Apelaciones ordenó reabrir el caso. Foppa fue enviado a juicio en julio de 2020 y en junio de 2023 fue condenado. 

El segundo caso llegó en mayo de 2021. Faltaban dos años para las elecciones de 2023 y Foppa y Aníbal Argüello buscaban conformar un partido político. Argüello había dejado el MP en 2016 para integrarse a la CICIG, de la cual salió tras ser disuelta en 2019.

Ambos habían llegado a la misma conclusión, explica Argüello. «Cuando conocés la corrupción como nosotros la conocimos, la única salida es política. El derecho penal no cambia realidades, muestra los problemas”, argumenta. 

La Fiscalía de Delitos Electorales —entonces a cargo de Rafael Curuchiche— los acusó de asociación ilícita y conspiración porque en la asamblea de conformación, que requería la presencia de al menos 500 personas, aparecía la firma de una persona fallecida.

Estuvieron presos un mes, de mayo a junio de 2021. Al principio, en la cárcel de Matamoros, no tenían bartolina. «Nos tocaba dormir en el pasillo. Al principio dormíamos en la misma colchoneta y después cada uno tuvo la suya», cuenta Argüello.

Solorzano Foppa y Anibal Arguello criminalizados junio de 2021
Aníbal Argüello y Juan Francisco Solórzano Foppa en la torre de tribunales en junio de 2021. Foto: RICIG

Dentro de la prisión  empezó a correr un rumor: «Nos decían que estaba por iniciar un motín para matarnos. Principalmente a Foppa, porque él había metido preso a uno de los líderes pandilleros que estaban ahí».

«El motín no llegó a estallar. Antes llegó el equipo élite del Sistema Penitenciario y nos trasladó a la cárcel de Mariscal Zavala». Ahí les tocó una bartolina de unos cuatro por cuatro metros, la misma que, según Argüello, ocupó después el periodista Jose Rubén Zamora. 

«A veces llorábamos, porque nuestras hijas estaban afuera. Llorábamos, nos calmábamos, platicábamos. Y así pasamos la cárcel. Creo que eso terminó de asentar nuestra amistad». 

Sandoval, que semanas después sería destituido de la FECI, fue a visitarlo. 

Sabiendo que no tendría un juicio justo, Argüello optó por el procedimiento abreviado. En este proceso, distinto del que asumió Foppa, se aceptan los hechos sin aceptar la culpabilidad. 

Su sentencia llegó el 3 de junio de 2022, un año después de quedar en libertad. Esa tarde, Argüello fue a la oficina de Foppa a despedirse. Se abrazaron, platicaron y por la noche cenaron. Al día siguiente salió al exilio. «Fue la última persona con la que compartí antes de salir de Guatemala», dice Argüello compungido.

La amistad siguió a la distancia. En junio de 2024, Argüello estaba en El Salvador por trabajo. Foppa  «agarró su carro y se fue para El Salvador». Llegó por la tarde, cenaron y a eso de las nueve de la noche regresó a Guatemala. «Esa fue la última vez que lo vi».

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Juan Francisco Solórzano Foppa recibe el beso de su madre, Silvia, rodeado de simpatizantes, antes de entrar a la torre de tribunales. Foto: Simone Dalmasso, Plaza Pública

El MP de Porras abrió el tercer caso contra Foppa cuando él ejercía la defensa de Zamora ya criminalizado desde la FECI de Rafael Curruchiche. Sandoval se enteró de que el MP había pedido una orden de captura en su contra. «Me enteré de Guatemala que lo iban a detener y le dije “tenés que salir” y me dijo que no».

Foppa le respondió: «A presentarme voy a Tribunales». Se subió a un Transmetro, inició una transmisión en vivo y, en el camino, el MP detuvo el autobús para capturarlo. Fue la mañana del 20 de abril de 2023. 

«Yo dije: “Ala, este sí es irresponsable”», recuerda Sandoval. Pero reafirma «era frontal, de armas tomar».

La candidatura que no pudo ser

En paralelo, se preparaban las elecciones de 2023. Movimiento Semilla, Winaq y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) formaron una coalición para competir por la alcaldía capitalina. Foppa fue su candidato, aunque no militaba en ninguno de los partidos. 

Su madre, la médica Silvia Solórzano Foppa, que había sido militante del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), siempre ha formado parte de URNG, y de ahí la simpatía de Juan Francisco por ese partido. Además, ella se llevó a sus hijos a Cuba cuando tuvo funciones diplomáticas para la URNG entre 1983 y 1996.

Ninotchka Matute, arquitecta y urbanista, que era parte de Semilla, era la candidata natural para participar en 2023, pero no se atrevió a asumir el reto. «Yo no me atrevía como tantos guatemaltecos y guatemaltecas que queremos cambiar el mundo y el país, pero no nos atrevemos», dice ahora.

«Fue cuando lo conocí. Cuando surge este vacío por ver quién participaba en un listado de candidaturas». Para Matute, Foppa «pasaba fácil del discurso a la acción. Y eso es muy inusual, porque en política se hacen discursos hermosos, pero de eso a jugarse la vida todo el tiempo por las causas en las que uno cree, dificilísimo», afirma Matute.

La ahora concejal recuerda la capacidad de convocatoria de Foppa. «Tenía esa energía de generar confianza, de que la gente creyera en él y en sus causas. Podía ser el equipo de fútbol o un proyecto de país».

Silvia Solórzano, Nino Matute y Solorzano Foppa en campaña 2023
Silvia Solórzano, Nino Matute y Juan Francisco Solórzano durante la campaña de 2023 previo a ser criminalizado. Foto: Movimiento Semilla

Pero el exfiscal  no pudo competir. La planilla se inscribió a finales de marzo y semanas después Foppa fue detenido por el caso Zamora. Aunque en mayo la Corte de Constitucionalidad (CC) lo amparó, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), argumentó que el proceso no había cumplido los plazos. 

Todo eso ocurría con Foppa en prisión preventiva, entre el 20 de abril y el 9 junio de 2023. El juez Fredy Orellana lo condenó después a dos años de prisión conmutables. Pero el mayor golpe fue inhabilitarlo para ejercer la abogacía y optar a cargos públicos durante cinco años. 

Para Matute, el objetivo era sacarlo de la contienda. «Lo condenan con el único objetivo de neutralizarlo, porque tenía serias posibilidades de ganar la alcaldía».

Recuerda que, como desde el principio la situación no era fácil para Foppa, ella no quería quedar liderando el proyecto y rechazó ir como primera concejal. Tomó la segunda casilla.

Sin embargo, tras la criminalización de Foppa, Verónica Molina, la candidata a ese puesto renunció, y Matute tuvo que asumir el liderazgo de la campaña. 

«Me siento muy orgullosa de haber hecho esa campaña y de haber asumido esta responsabilidad que no quería. Es una lección de vida para mí, para mis hijas y para las mujeres que no nos atrevemos a asumir cargos de responsabilidad mayor».

Llenar el espacio que dejó Foppa en ese momento fue mucho peso para Matute. «La gente quería ver a “Foppa por la Ciudad” y luego aparezco yo. Pero él mismo me dio muchos ánimos», asegura.

Ya avanzada la gestión de Matute, Foppa la apoyó y asesoró en temas legales y de seguridad. «Fue una situación en 2025. Hablamos con él. Nos dio su experiencia, su visión y algunas claves para saber qué hacer», afirma.

Reflexiona que, tras ser sacado de la contienda política, Foppa se dedicó más al trabajo gremial en el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG), otra área que le apasionaba.

El Colegio de Abogados

Eduardo Masaya admiraba a Foppa desde que era estudiante universitario, pero lo conoció en persona en 2024, en un almuerzo entre amigos. Meses después, cuando Masaya comentó que quería meterse en política gremial, le dijeron que hablara con él.

Tuvieron una reunión y Foppa le propuso ocupar la prosecretaría de la junta directiva del CANG para las elecciones de 2025, por la alianza que unía a Transparencia y Cambio, la planilla de Foppa, con Alternativa Independiente. También la integraban abogados de pueblos indígenas y candidatos independientes.

En elecciones anteriores, cada grupo por separado disputaba el segundo, tercer o cuarto lugar. «Cuando hacías matemáticas, era lógico unirlos», explica Masaya. La alianza compitió en febrero de 2025 encabezada por Patricia Gámez, hoy presidenta del Colegio.

Pero se repitió la historia. Un mes antes de la elección en el CANG, en enero de 2025, Masaya fue capturado por orden del  mismo juez, Fredy Orellana, en el caso Corrupción Semilla creado por la FECI de Curruchiche. Fue a la salida de una reunión de campaña en la zona 10. 

Solorzano Foppa y Eduardo Masaya en Torre de Tribunales enero de 2025 tras la detención de Masaya
Juan Francisco Solórzano Foppa auxiliando a Eduardo Masaya en la Torre de Tribunales en enero de 2025 tras su criminalización. Foto: Eduardo Masaya

Foppa fue el primero en llegar al lugar. Lo apoyó, le dio consejos y le dijo: «Te veo en Tribunales». Y así fue, Foppa y su socio Alejandro Xiloj fueron sus representantes. «Él siempre decía que “había que estar para los cuates”». 

Con frecuencia llegaba a visitarlo y le mantenía informado de la coyuntura del CANG y del país. «Me sentía sumamente honrado y protegido. Me decía “vamos a estar con vos todo el tiempo”. Él estaba siempre a mi lado». 

Recuerda que cuando el juez Orellana ordenó trasladarlo al Preventivo de la zona 18, luego de que se negara a aceptar cargos, aun con el peligro que su vida corría, Foppa estuvo con él. «Fue el primero en estar ahí. A las 6:30 o 7 ya estaba hablando conmigo». 

Foppa incluso le llevó un colchón en su propio carro a la prisión, que los guardias del penal no le dejaban ingresar. «Foppa llegó indignado a reclamar que “eso no se vale, muchá”, que al menos eso me dejaran entrar». Masaya estuvo preso hasta julio de 2025.

Sus denuncias: los poderes fácticos, los narcopolíticos

Su ímpetu  tuvo costos. Hasta sus más cercanos estuvieron en desacuerdo con él en diferentes momentos. En la elección de magistrados para la CC, Foppa se separó del grupo que respaldaba la candidatura de la hoy magistrada Astrid Lemus. Según él, había señalamientos que no la hacían idónea.

«Fue un momento en el que mucha gente estuvo en desacuerdo con él», asegura Masaya. «Le comenté que no estaba de acuerdo con que se retirara de la alianza. Él expuso sus razones y al final decidió retirarse».

Sandoval siempre se preocupaba por él, además de considerarlo «irresponsable» cuando le advirtió de la orden de captura de 2023. Sin embargo, a partir de 2025 le empezó a preocupar más su exposición.

Después de que reiteradamente denunció al exministro de Gobernación Francisco Jiménez y a la excandidata presidencial Sandra Torres por relaciones con el crimen organizado, Sandoval vio crecer los ataques contra Foppa en redes sociales. 

«Yo le decía: “Mirá, es muy peligroso. Estás hablando de pandillas”». Durante una visita a Sandoval, el exfiscal le pidió «que no regresara a Guatemala. Pero ya ve cómo era».

Argüello también se lo reclamaba. «Le decía: “Calmate un poco, te estás exponiendo mucho”. Está bien tirar una cosa, pero tirar una ahorita, otra mañana, otra después… El problema es que te abre muchos frentes». 

Foppa denunció a muchos poderes fácticos «Y cuando tenés muchos frentes, pasa lo que está pasando ahorita: no sabés ni de dónde vino».

Argüello le ofreció su casa. «Venite, aquí vamos a estar juntos y no te va a pasar nada». La respuesta fue siempre la misma. «Me decía: “Yo nunca me voy a callar. A mí, si me quieren callar, que me maten”. Y fue lo que al final pasó».

Para Ninotchka Matute, lo que ocurrió en el Campo Marte fue más que callar a una persona. «Alguien me dijo ese día terrible “fueron disparos a la esperanza” y eso para un pueblo es terrible. Te deja aterrorizado, paralizado, sin ese referente».

Lo que veían para 2027

Desde su condena en junio de 2023, Solórzano Foppa sentía que el sistema guatemalteco le había fallado. Del derecho a «elegir y ser electo» establecido en la Constitución y la Ley Electoral, el juez Orellana le quitó el de «ser electo» para las elecciones de 2023 y de 2027.

Buscó mediante un amparo ante la CC recuperar ese derecho. Pero la justicia no llegó a tiempo.

Con David Illescas, hoy diputado del partido Raíces, la relación empezó en una cancha y en las aulas de la Universidad de San Carlos en 2018, cuando Illescas era estudiante de Ciencia Política y Foppa catedrático de Derecho. 

Esta fue una de las relaciones político-personales más cercanas de Foppa, junto con Luis Velásquez y Jeffry Oquelí. Los unían la política y el futbol. 

Cuando Illescas ganó su curul en 2023, renunció al call center donde trabajaba y se quedó sin ingresos por seis meses hasta asumir. «Ese tiempo me dio dónde vivir y un sueldo. Yo no soy abogado, no le podía ayudar en mayor cosa en el despacho, pero me recibió».

Solorzano Foppa con David Illescas julio 2024 estadio futbol EEUU
Juan Francisco Solórzano Foppa con David Illescas durante un partido de la Selección Nacional de Guatemala en julio de 2024, en Estados Unidos. Foto: @foppaguate

Varias veces viajaron juntos a ver a la selección nacional de futbol y jugaban en el mismo equipo del Campo Marte, en el que Foppa fue asesinado. «Jugaba como una especie de padrino. En redes nos dijeron “los patojos de Foppa”. Nos apadrinó en temas de seguridad, pero también sobre política», recuerda Illescas.

Y ese apadrinamiento buscaban consolidarlo de cara a las elecciones del próximo año. «Él tenía prohibición de participar aún en 2027, lo tenía claro, y siempre nos apoyó. Apoyo a Samuel (Pérez)».

Illescas y Pérez confirmaron que a principios de este año tuvieron una reunión con Foppa para hablar de las posibilidades electorales. Pérez asegura que lo conoció desde 2019, cuando Semilla pretendía impulsar a Thelma Aldana a la presidencia. «Foppa era cercano a ella», recuerda.

Se volvieron a encontrar hasta las elecciones de 2023, cuando Semilla promovió la alianza de partidos de izquierda para la municipalidad. «Era una persona de profundas convicciones de izquierda y un “reformista”. Siempre fue un actor presente», asegura Pérez.

Por intermedio de Illescas, se reunieron a principios de 2026, en el marco de la creación de Raíces. «Fue hace unos ocho meses. Hablamos del futuro, pero también con algo de incertidumbre, porque el partido aún no estaba conformado». Raíces fue oficializado por el TSE en septiembre pasado.

«Me dijo: “Voy a empezar a sacar unos posicionamientos sobre los problemas que tiene el país y particularmente la ciudad. Yo no puedo participar, aún tengo esta restricción que espero poder quitarme”».

Solórzano Foppa impulsaba «un proyecto progresista» para cambiar la ciudad de Guatemala.

Pero Pérez también asegura que no les ofreció un apoyo exclusivo. «Me dijo: “Voy a apoyarlos, pero no exclusivamente”, porque sí quería procurar otra vez una coalición electoral y su énfasis siempre estaba en la municipalidad».

Con los meses, el apoyo se volvió más directo: les enviaba ideas, sugerencias e información. «Era un reformista en un sentido amplio —dice el diputado—. Aunque su vinculación no era una afiliación al partido, sí era una persona muy de izquierdas y por su mamá tenía una historia muy cercana con URNG. Por eso insistía en la participación de ese partido como en 2023».

El líder al que hay que imitar

Quienes trabajaron y vivieron con él describen sus rasgos de liderazgo. El amigo que siempre estaba, el jefe que impulsaba y pedía resultados, el servidor público que buscaba eficiencia y el político que soñaba con una Guatemala distinta. 

«Te hacía sentir seguro», dice Argüello. «Me sentía protegido», recuerda Masaya. «Generaba confianza», asegura Matute.

La última vez que Masaya lo vio, a inicios de octubre, fue en la boda de un amigo. En el intermedio de la misa y la fiesta, Foppa lo llevó a un bar cubano en la zona 4 donde, según él, vendían «buenos mojitos». 

Solórzano Foppa y Eduardo Masaya en un bar cubano en octubre de 2026
Juan Francisco Solórzano Foppa y Eduardo Masaya en un bar cubano de la ciudad de Guatemala en octubre de 2026. Foto: Eduardo Masaya

Ahí, Masaya descubrió un dato más. Cuando hablaba con su amigo cubano, a Foppa se le salía el acento como añorando sus años de infancia en la isla. «Nunca lo había escuchado, pero le salió natural». 

Masaya le pidió viajar juntos a Cuba. «Vamos, vamos», le dijo Foppa.

***

«Era uno de los revolucionarios de este siglo, de los que ya no hay”, afirma Illescas, quien el 19 de octubre, en el funeral, buscó al presidente Bernardo Arévalo, a quien le recordó que desde 2025 Foppa le envió una carta denunciando que la cúpula de la PNC «estaba coludida con el crimen organizado». Un video muestra el momento en el que Arévalo lo ve y sigue su camino. El 28 de octubre, el director de la PNC y el subdirector de Operaciones fueron destituidos.

Su mentora, Aura Teresa Colindres, lo compara con « esos cometas que tardan períodos largos en pasar cerca de la tierra, con mucho brillo, fugaz, pero de gran impacto. Que dejan huella».

Juan Francisco Sandoval cree que la mejor manera de honrarlo, a pesar de los riesgos, es no renunciar a las convicciones por las que él luchó. «Esa actitud de ser valiente, frontal, solidario y comprometido con la justicia nos debe contagiar», afirma.

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