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Aunque dejó Nicaragua a los nueve años, Eddy recuerda la niebla que descendía sobre las montañas de Matagalpa con claridad. Ese lugar, donde nació, se convirtió también en el escenario de las batallas más sangrientas de la guerra civil nicaragüense, la misma que lo obligó a migrar a Estados Unidos.
Esa niebla también inspiró la creación de su colección artística expuesta en Guatemala. Como él dice, la memoria tiende a ser nublosa, y puede volverse difícil de descifrar.
Eddy López Pero para Jackie la migración llegó a su vida mucho antes, migró de Guatemala a Estados Unidos a los 17 años, para reencontrarse con su mamá, que llevaba más de una década viviendo allá. Desde entonces, ha hecho de la tierra, la masa y el agua el material central de su obraes ahora un artista y profesor de la Universidad de Bucknell en Lewisburg, Pennsylvania. Se especializa en print-media o grabado. A través de sus obras, que han sido expuestas en cinco continentes, explora el trauma y la memoria.
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Para mí es muy importante hacer esta obra para conectarme con mis raíces nicaragüenses y, a la misma vez, compartir lo que muchos nicaragüenses sentimos, donde Nicaragua (como, bueno, como todos lugares, pero Nicaragua específicamente) es un país que no tiene resolución. Donde es difícil leer qué fue el pasado, qué va a ser el futuro.
Estas obras son un intento de enfocar o tratar de buscar un foco dentro de lo que fue nuestra historia. Y obviamente se presentan en maneras que están fuera de foco. No se puede leer. Porque siento que es donde me encuentro como artista nicaragüense: donde estoy fuera de foco.
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Mi nombre es Eddy Arturo López Noguera. Soy un artista nicaragüense, nacido en Matagalpa, que es la región del norte del país.
Nací justo antes de la revolución sandinista en los años setentas y crecí en lo que fue el triunfo de la revolución y los años de la guerra civil nicaragüense que fueron en los ochentas.
Mi padre, José Ramón López, era un barbero antes de la revolución. Mi madre, Teresa Noguera, tenía varias ventas, era la que manejaba estas ventas. Después de la revolución tuvieron una joyería. Entonces, yo crecí feliz en una casa grande en Matagalpa, donde el frente era un taller de joyería, entonces miraba yo a los joyeros haciendo unas prendas preciosas y creo que ahí me empezó a inculcar la idea de que podría ser alguien que podía crear cosas y ser artista.
Era un niño feliz. Aunque miraba a los soldados pasando por las calles, escuchaba los helicópteros y por las noches, las metralletas alrededor de las montañas, mis padres hicieron lo posible y lo imposible para que yo fuera un niño feliz.
Pero los años de guerra pasaban y lo que empezó a suceder es que el gobierno nicaragüense, al necesitar más jóvenes para el ejército popular sandinista, empezó a reclutar muchachos más y más y más jóvenes. Primero eran mayores de 18 años, después 17.
Y hubo un punto donde recuerdo que los camiones IFA iban al teatro, donde había una función de cine, y al terminar el cine miraban a un muchacho que fuera suficientemente grande y fuerte para agarrar un fusil y los entraban a los camiones ¿no? para ir a ver si los reclutaban y todo.
Entonces, ya para el año 85-86, ya son cinco o seis años de guerra, mis padres decidieron empezar a ver si podían sacar a mis hermanos mayores fuera del país.
Yo tenía solo nueve años, entonces una de mis hermanas mayores que tenía visa americana me llevó a mí y a sus dos hijos por México.
Nosotros entramos por Tijuana a San Diego a Los Ángeles, nos quedamos con una tía un par de días y después volamos a Miami donde mis hermanos, mis hermanas y el esposo de mi hermana vivían o tenían una casa.
Era una casa de cuatro cuartos y como típica familia de inmigrantes, acogíamos a todo inmigrante que venía. Todos los familiares, amistades, personas que conocíamos de Matagalpa a la casa. Recuerdo que en una casa de cuatro habitaciones tendríamos ¿que? 16 personas viviendo ahí.
Me encantaría vivir en un mundo donde la gente migra porque quiere, no por necesidad.
La gente usualmente empieza a emigrar de un lugar a otro por esas necesidades y creo que como un inmigrante, para mí, lo más importante es tener las puertas abiertas para todos los inmigrantes, no importa la razón por la cual vienen.
Esta es una serie que es parte de una serie que yo empecé estando en la Universidad de Miami cuando era la maestría, porque bueno, me empecé a enfocar en lo que era el grabado, como método de hacer la obra.
Empecé a hacer obras que se enfocaban más en mi identidad como nicaragüense y alguien de Centroamérica. Siempre me ha interesado el arte con compromiso a lo que es el aspecto social y político de lo que somos. Y me empecé a enfocar en lo que fue la historia de Nicaragua post-revolución, pensando en las memorias que tuve de pequeño.
Pero más allá de lo que yo experimenté, quería ver qué es lo que había pasado mi gente, qué es lo que había habido en Nicaragua en los ochentas, noventas, y después. Y me interesó mucho empezar a trabajar con archivos y aspectos de la memoria histórica del país.
Las obras que están expuestas en La Nueva Fábrica son parte de una serie titulada La Niebla. La llamo La niebla porque tiene que ver con cómo la memoria puede ser “nublosa”, donde es difícil poder ver todo.
También se refiere a la niebla que desciende sobre las montañas de la región de Matagalpa, donde nací y donde se pelearon las batallas más sangrientas de la guerra civil nicaragüense.
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Estás viendo una obra titulada Adiós muchachos, basada en las memorias de Sergio Ramírez, vicepresidente de Nicaragua en los ochentas y autor reconocido. Esta obra agarra todas las páginas del libro y las imprime sobre una. Entonces lo que este proceso hace es que las memorias que ha escrito Sergio se vuelven ilegibles. Es difícil, difícil tratar de leer el contenido del libro y tratar de hacer significado a todas estas experiencias y memorias.
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El Evangelio en Solentiname es una obra basada en el libro del mismo nombre de Ernesto Cardenal. Este libro fue una inspiración para los guerrilleros que pelearon en contra del gobierno de dictadura de Anastasio Somoza en los sesentas y setentas, en Nicaragua. La obra agarra todas las páginas del libro y las imprime una sobre la otra. Para hacer esta obra imprime una capa digital y por encima una capa de serigrafía para hacer los negros más, más, más oscuros que hace que la obra no se pueda leer.
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The Mural of the Revolutionary Nicaragua, los murales de la Nicaragua revolucionaria. Esta obra está basada en murales que se pintaron después de la revolución sandinista, que fueron borrados durante la época del gobierno de Violeta Chamorro. Todos esos murales que eran de mártires y de historias y memorias del momento revolucionario en Nicaragua se borraron totalmente. Entonces, esta obra básicamente visualiza lo que significó esa “borración”.
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Es difícil poner en palabras exactamente qué es lo que quiero que haga una obra, pero diría que es un rango de cosas. Primero es la memoria histórica, he escogido artistas, poetas y momentos de la historia de Nicaragua, que para mí son muy importantes. La obra de Sergio, la obra de Ernesto me ha ayudado a mí, viviendo en el exilio, tener unos vínculos con mi país mucho, mucho más fuertes.
Siempre me ha interesado cómo es que el arte ayuda a uno como artista a vivir eventos como una guerra.
Y creo que como artista visual esa es una de las grandes cosas que trato trato de hacer. ¿Cómo puedo transformar lo que es algún un evento traumático y tratar de buscar resolución con mi arte?
Me parece importante como artista seguir haciendo obra que trata de procesar este trauma personal, pero trauma colectivo y si de alguna manera estas obras pueden tocar a personas que no… que piensan como yo, por ejemplo, pero que empiezan a reflexionar sobre lo que significan sus acciones, cuando vayan a enfrentarse a un voto, por ejemplo.
Y… es tan importante porque sí, ahorita tenemos esta administración de (Donald) Trump. Que de nuevo son crueles. Pero la verdad es que esta situación de migración y la xenofobia en este país, en Estados Unidos, no es nada nuevo. Donald Trump es el último que ha venido con todas estas barbaridades, pero es todo ese odio para el inmigrante es histórico.
Pero sabes que la única región donde yo no he estado con mi obra es en Centroamérica y en Nicaragua. He planeado exhibiciones en Nicaragua, pero por la situación en donde se encuentra ahorita no puedo, no me arriesgo a presentar la obra ni para las personas allí ni para mí. Entonces exhibir en Guatemala para mí es honestamente un honor porque sería la primera vez que mi obra esté en Centroamérica.
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Este episodio fue realizado por Agencia Ocote como parte de la serie sonora «Un lugar para existir», de la exposición de arte del mismo nombre. Fue producto de una alianza colaborativa entre La Nueva Fábrica y Agencia Ocote.
Las entrevistas y los guiones fueron trabajados por María José Longo Bautista, Kristhal Figueroa, Lourdes Álvarez Nájera y Carmen Quintela. La edición es de Carmen Quintela y Alejandra Gutiérrez Valdizán. La producción sonora y la música original son de Isaac Hernández. Las curadoras de la exposición son Marilyn Boror Bor, Lily Cox-Richard y Jimena Pons Gandini con la colaboración de Ana Lucía Montufar e Ilaria Conti
Escucha los demás episodios de la serie en tu plataforma de audio favorita. Si estás en Guatemala, puedes visitar la exposición en La Nueva Fábrica en Antigua Guatemala, entre el 10 de octubre de 2026 y el 14 de febrero de 2027. También puedes buscar más información relacionada con la exposición y otros temas de cultura y migración en agenciaocote.com.




