El viernes 23 de octubre, el Instituto Fischmann, en la zona 13, acaparó la atención mediática. Afuera del centro, madres y padres se agolpaban para saber qué pasaba con sus …
El viernes 23 de octubre, el Instituto Fischmann, en la zona 13, acaparó la atención mediática. Afuera del centro, madres y padres se agolpaban para saber qué pasaba con sus hijos. Cientos de estudiantes llevaban horas dentro del instituto, mientras el Ministerio Público realizaba diligencias.
Pero detrás, hay otra historia en la que apenas se profundizó. Según información preliminar, la investigación, que se mantiene bajo reserva, tiene que ver con imágenes de contenido sexual de una adolescente que habrían sido creadas con inteligencia artificial y que circulaban en los celulares de sus compañeros.
Al momento me acordé de los estudiantes del colegio Continental Americano que en enero de 2025 fueron condenados por manipular con inteligencia artificial fotografías de sus compañeras para crear desnudos falsos.
Es justo uno de los temas que trabajamos en el especial periodístico A la deriva, donde hablamos de cómo la violencia de género facilitada por la tecnología está más cerca de lo que imaginamos
Los testimonios que recopilamos me hicieron pensar en cómo actividades que parecen inofensivas (publicar una foto en redes sociales, hablar con personas en internet…), pueden esconder violencia. Mientras, identificar y denunciar estas agresiones en Guatemala es toda una odisea.
Escuchar en ConCriterio la entrevista de una de las madres de los estudiantes me hizo pensar en que no basta con entregarles un teléfono a los adolescentes y advertirles de que tengan cuidado en internet. «¿Cuándo va a estar él involucrado en una situación así?», se preguntaba la mujer entrevistada, sobre su hijo.
Sobre este tema, la periodista de Agencia Ocote Lourdes Álvarez habló con dos expertos en este podcast. Algo que aprendí de esta charla es que es necesario que tanto las familias como los centros educativos se informen y hablen sobre el consentimiento, la privacidad, las consecuencias de compartir contenido íntimo sin autorización y también que les enseñen a identificar cuándo están siendo víctimas de violencia. También que no podemos seguir tratando lo que sucede en internet como algo separado de nuestra vida cotidiana.
Te invito a leer nuestro especial A la deriva. Entender estas violencias es también una forma de comenzar a prevenirlas.




