The Mountain de Gorillaz. Una banda virtual discutiendo cosas humanas

Para este álbum, la banda también lanzó un cortometraje titulado The Mountain, The Moon Cave and The Sad God que fue dibujado a mano por Jamie Hewlett. En esta columna, Edgar Zamora nos comparte detalles del último material de la emblemática banda Gorillaz.

En momentos donde los avances tecnológicos en la música permiten, por ejemplo, ir a un concierto de Soda Stereo donde una versión digital de su fallecido cantante Gustavo Cerati toma …

Edgar Zamora
Óscar Donado
Prioriza Agencia Ocote en Google Añade Agencia Ocote como fuente preferida

En momentos donde los avances tecnológicos en la música permiten, por ejemplo, ir a un concierto de Soda Stereo donde una versión digital de su fallecido cantante Gustavo Cerati toma el centro del escenario, para simular lo que ya no puede ser. También en los que la inteligencia artificial (IA) facilita que cualquier persona pueda crear canciones plásticas y artistas virtuales que nunca existieron. Gorillaz, la banda virtual pre-IA, regresa con un disco en el que una enorme cantidad de voces, sonidos e ideas convergen alrededor de lo más seguro de la condición humana: la muerte.

«You know the hardest thing Is to say goodbye to someone you love» (Sabes, la cosa más difícil es decir adiós a alguien que amas) canta Damon Albarn o, en este caso, su alter ego de caricatura 2-D, en un tono profundo y sentido en el track cuatro de The Mountain (2026). El noveno disco de Gorillaz llega un cuarto de siglo después del nacimiento de esta «banda virtual». Lo que sea que esto haya significado en ese momento –o signifique ahora–. En la siguiente canción Orange County, Albarn retoma la frase en un tono quizá más relajado y con una melodía silbada que da cierta armonía a un sentimiento de pérdida, que se mantiene a lo largo de todo el material. 

Este sentimiento no es casual. Damon Albarn, el cerebro musical; y Jamie Hewlett, el cerebro visual de la banda, perdieron a sus padres en un periodo corto de tiempo, entre uno y otro. Esa fue la razón por la que decidieron embarcarse a una segunda expedición a la India –donde habían estado unos meses antes– para sobrellevar el duelo, buscar  inspiración y encontrar formas inexploradas de crear el nuevo material de Gorillaz. Una banda que –más que nunca– aunque siga siendo de dibujos animados, ha creado un disco  que se siente humano y cercano.

Como ya es costumbre en el universo de Gorillaz, el álbum tiene varias colaboraciones. En este material participan artistas como el músico de sarod Amaan Ali Bangash, la sitarista Anoushka Shankar, el exguitarrista de The Smiths, Johnny Marr, el productor Bizarrap, el rapero argentino Trueno o el cantante de la banda inglesa IDLES. Pero también cuenta con apariciones de artistas fallecidos gracias a varias grabaciones inéditas. De esta cuenta en el disco se puede escuchar al cineasta Dennis Hopper, al músico nigereano Tony Allen o al rapero estadounidense Proof.  

En palabras de Damon Albarn, las colaboraciones para ellos son conversaciones que enriquecen el resultado final; y en un álbum cuya temática principal es la muerte, no es de extrañar que también haya «conversaciones» con quienes ya no están. Eso le da cierto misticismo y fuerza narrativa a un material que es rico y profundo en ideas musicales, y cuenta con diferentes perspectivas y formas de abordar una cuestión que normalmente se evita en las conversaciones cotidianas, porque se relaciona con tristeza y dolor. 

En lo musical, Gorillaz sigue apostando por su estilo de pop electrónico, pero el hilo rojo del disco es la variedad, es la experimentación y la riqueza sonora, en donde se canta en seis idiomas distintos y participan más de 30 músicos. Aunque para los estándares actuales es un material largo –más de una hora–, es un álbum para escuchar y disfrutar completo y en orden.

Para este álbum, la banda también lanzó un cortometraje titulado The Mountain, The Moon Cave and The Sad God que fue dibujado a mano por Jamie Hewlett. Un logro visual que vuelve a dejar claro que, al menos por ahora, Gorillaz sigue apostando por lo orgánico.

The Mountain demuestra que Damon Albarn sigue sabiendo cómo conectar las piezas musicales y emocionales, e iniciar conversaciones con otros artistas de una enorme diversidad de géneros, influencias y orígenes para crear obras profundas y que invitan a admirar lo humano. Aunque, en este caso, la fachada sea una banda virtual. 

cropped-favicon

Edgar Zamora Orpinel

Soy un buscador nato de tesoros musicales, un impaciente coleccionista de discos y un oído siempre dispuesto a escuchar música chilera. A veces hago el podcast Superorganismo y casi siempre soy comunicador social.

También te puede interesar

ocote-icono-negro